OPINIÓN
¡Justicia! ¡justicia!…
es el clamor ciudadano

POR Juan Ramón Cevallos Viteri
Podemos decir que en todos los tiempos la justicia es el eje de la convivencia civilizada de la sociedad. El hombre que es el centro de la creación, organizó la sociedad a base de la justicia porque el hombre nació con el sentimiento de justicia que con el andar de los años fue fortaleciéndose con instituciones, con las ciencias, con la formación de profesionales del derecho, ésto ya es un imperativo con el avance de la civilización y la cultura, su importancia se torna cada vez más valiosa para mantener la paz, el orden social, que a su vez, permite el progreso y el desarrollo de las colectividades.
Y así es como su importancia se destaca, los peligros la amenazan, las violaciones son más notables, y estos momentos se traducen en crisis que permiten los brotes de la delincuencia, de los atropellos, de las agresiones y de una serie de actos ilícitos que pareciese que la injusticia se impone en todo los niveles por el respaldo o el queme importismo del hombre como que esta actitud fuese el medio para sobresalir, proliferando los falsos valores que cuando se toman las instituciones, los organismos políticos, sociales, culturales, quebrantan las estructuras morales de la sociedad.
La función judicial debe ser manejada y ejercida por un cuerpo de profesionales de primera línea en los aspectos de procedimientos, comportamientos impecables, en cambio ahora como consecuencia de la crisis educacional, familiar, económica, los resultados son funestos y en la opinión popular se convierten en los delincuentes togados de saco y corbata (desde luego con las naturales excepciones), nos duele decirlo pero para combatir el mal hay que atacarlo frontalmente porque evadirlos y callar es dar pábulo al cobarde encubrimiento donde se encuentran profesionales, ciudadanos, usuarios que en “chiqui” comentan, hablan de una administración de justicia corrupta, de jueces y magistrados leprosos moralmente que en lugar de moralizar aplicando la ley con justicia y equidad la violan por intereses de diferentes índole, sin importarles un pepino la satisfacción ciudadana como resultado de una imparcial administración de justicia.
Se necesitan jueces y magistrados probos, capaces, sabios, imparciales, eficientes para tener una sociedad organizada, progresista, de lo contrario, seguiremos arando en el mar con el aparecimiento de organizaciones irregulares que buscan a su manera, hacer justicia.
Ayer vimos una corte suprema con poca respetabilidad, con bajos principios éticos, enredados en contradicciones y ambiciones que apartándose del prestigio, probidad y conocimientos propios del jurista no cumplían con las graves y delicadas responsabilidades de orientar el buen destino del país. El ingeniero Walter Guerra Ex Presidente Ejecutivo de Pacifictel ha dicho que para operar el cambio solicitó al señor Presidente Correa la reestructuración de la función judicial, y por ahí hay que comenzar para que el imperio de la justicia sea el principio del verdadero cambio que el pueblo anhela.
¿Cómo es posible que se aferraran a un cargo como si en el libre ejercicio de la profesión se irían a morir de hambre, cuando el magistrado, el juez altivo, con personalidad y conocimientos, lo primero que hace, a la menor sugerencia de renuncia para una reorganización, es poner el cargo a disposición porque si tanto les agrada hacer justicia, el profesional, por sus capacidades, conocimientos, que debe tenerlos, bien puede hacer justicia como juez, defensor, acusador, o por su conducta pública honorable, y así con seguridad, sería escogido mas tarde para administrar justicia sin acudir a los medios bochornosos y tinterillezcos de aferrarse o arrastrarse a los cargos. ¿Acaso no pueden ejercer la profesión libremente con solvencia intelectual y moral?… Actitudes como ésas dejan mucho que pensar, al extremo que acuden a la huelga, a la paralización que son recursos ilegales para la función judicial, por ésto, cuando hay asambleístas como César Rodríguez luchando por una reorganización de la función judicial, comienzan por la Corte Suprema que hace rato dejó de ser sabia e imparcial por lo que la reorganización debe ser total, dejando vacante todos los puestos para escoger a los mejores, y desde luego, después de revisar las carpetas de cada uno y si alguno lo amerita, vuelva a su puesto, evitando a los profesionales que sólo viven del presupuesto y las coimas, eternizándose en las judicaturas traficando con la justicia, por lo que, si Correa y su gobierno alcanzan el cambio: ¡ Bendito sea ¡.




EL miércoles 22 Octubre del 2008 se reunieron en Quito los representantes de la Red de Cooperación Interinstitucional de Apoyo a los Migrantes, con el propósito de adelantar acciones frente al proceso de adjudicación de becas de manutención, créditos y estímulos académicos a favor de aquellos ecuatorianos que estudian en el exterior.
“Estamos juntos en esta revolución por la seguridad: el Policía, sintiéndose ciento por ciento ciudadano, y la comunidad dispuesta a luchar brazo a brazo con los agentes del orden”, dijo Manuela Gallegos Anda, Ministra de la Secretaría de Pueblos, Movimientos Sociales y Participación Ciudadana –SPPC-, en la clausura del Taller de Participación Ciudadana y Veedurías, dirigido a la legitimación institucional, por parte de los miembros de la Policía Nacional y los moradores involucrados en un trabajo conjunto.
Apreciamos en esta gráfica a los integrantes del CURSO DE ESCRITORES que realiza la Casa de la Cultura, Núcleo de Manabí, bajo la dirección del Ab. Douglas Vaca Vera, Vicepresidente de la Institución.
