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Septiembre 1, 2007

Ventana Poética

Clasificado bajo: Ventana Poética, Edición 225 — El Autonomista @ 9:40 am

   

Efectosde la Luna III

ERNESTO INTRIAGO

Discutes por nada
mi guerra ya ganada
soy fuego quemando
y tú, azúcar salada.

No importas sincera
no importa cualquiera
me importa la muerte
la única que me espera.

Tenemos peleas
rompiendo mareas,
por armar un desastre
te pasan las ideas.

¡Ay quien entiende
a la hembra que enciende
con su cuerpo de luz
que mentiras prende!

(Hay quien quiera
poseerte primera
redonda o cuadrada
fiel o traicionera).

En la luna la fe
en mi mano un café
en otras la dicha
y en ti ¡ya no sé!

aunque esperanzas guardo
tú leona y yo guepardo
riñendo por las sobras
en tu frío ardo.

Lo que pica no muerde,
la esperanza no es verde
esperemos la noche y
el que se pique, pierde.

La sombra
de tu amor

POR GRACIPI

Aunque el mundo
pregone la distancia
de esas ambiciones
y recuerdos,
¡tú estarás junto a mí!
la sombra de tu amor
vela mis sueños,
al despertar del letargo
tan profundo,
del trajinar incierto
de la vida,
sólo queda el espejismo
del inútil pregonar
de un te quiero.Aunque el calendario
bromeador esté marcando
el tiempo que dista
del vacío enorme
que deja tu calma,
manteniendo mi alma
en esclavitud.

Tú serás mi guía
la luz de mis pasos
que en mis tristes horas
tu sombra veré.

Para nadie que si sabe quien soy

 

PARA AURELIO VACA
(nuestro padre)

POR DOUGLAS VACA VERA

Llegó del altiplano,
montaña trashumante
que nos enseñó las primeras letras.

Vino a conquistar la costa
y elegir a su reina y compañera,
que fue la madre Juana,
ánfora de donde nacimos
ocho fuertes retoños.

Era recio para el trabajo y el afecto,
amigo como el pan; dulce como el maíz,
fecundo como el tiempo y la cosecha.
a mi me trajo una guitarra y unos versos,
para endulzar la vida y los recuerdos.

Él es el pie derecho y el ejemplo,
que nos permite aún seguir marchando,
y nos dejó un hermano, muy hermano,
que está distante, aunque presente siempre.

Es el hermano Miller, el ausente
que se marchó a buscar nuevos caminos.
Él es ahora el pie derecho,
los bronquios que no dejan que me ahogue.
la mano con que hoy
me estrecho la otra mano
la mano de mi padre, es la de Miller.

Amor de vecinos

Mi vecina y yo llegamos juntos a nuestras casas. Yo toqué mi puerta, ella tocó la suya, nadie abrió la mía, nadie contestó la suya, desde chicos nos gustábamos tanto, de grandes nos amamos en silencio. Nos miramos fijamente, luego cada quién se fue por su lado.

 

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