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July 28, 2007

Ventana Poética

Filed under: Edición 222,Ventana Poética — El Autonomista @ 7:30 am

Misericordia


ERNESTO INTRIAGO
http://zuledateop.blogspot.com

La natural venganza del hombre no deja
estar tranquila a la paz ajena,
sin decoro alguno enajena
a aquel que su amor a Cristo asemeja.

Aquella burla que una frágil mente perpleja
ve sin razón, pavura, temor ni pena,
hace rabiosa temblar la paz serena
que de perderse está entre ojo y ceja.

Suplicar piedad a la humanidad no es preciso
ni a los cielos gritar a Dios ‘culpable’,
si de infantes ya no se es siquiera amable
y los más impíos flagelos se es sumiso.

Sin piernas ni brazos, y su llanto,
y en sus cuerpos; sangre derramada,
inútil queda su libertad mutilada
viendo al mundo como un espanto.

Tienen que pagar los inocentes,
tiene que sufrir el enfermo
sabiendo que no se es eterno
la muerte es un buitre conciente.

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Asesino
POR: ADIANA FRANCO MUENTES

¡No sé quien eres!
¡ni tu nombre lo sé!,
sólo vas a llegar
un día así nomás
como un ángel
caído del cielo
a darme cura.

Llegarás con palabras
dulces susurrando en
mi oído,
alegre y extrovertido
un hombre admirable,
muy educado.

Tu piel ¡blanca!,
y ondas en tu cabellera,
tus ojos solo iluminarán
mi camino,
tu sonrisa fresca,
tus labios finos
y deseados,

Sin saber quien eres,
ni cuándo vendrás,
paciente esperare
para caer en tu regazo.

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Aniquílame
POR ADRIANA FRANCO M.

Asesino, utilizaste un disfraz,
ocultaste tu verdadera identidad,
no te importó mis sentimientos
en ti pensaste todo el tiempo.

Destruiste mi alma
con una misteriosa arma
mi corazón estaba muerto
sólo había quedado mi cuerpo.

¿Pero, qué arma usaste,
para asesinarme?
eres un experto para matar?
o simplemente un criminal profesional?.

Hombre perverso, tu arma fue,
un clamor letal,
que acabó con mi existencia
de manera fugaz.

Tu súbita opresión
en un asesino te convirtió,
mi esperanza negra se tornó
dejaste a este amor sin color.

Causaste incurables heridas,
indefensa me volví,
sin embargo murió tranquila
la benévola mujer que vivía en mi.

Tu crueldad me hizo fuerte
amado hombre ruin,
más allá de la muerte
a este amor le puse fin.

Homicida de amor
no te guardo rencor
ya este ciclo concluyó,
y paradójicamente al morir
nuevamente empecé a vivir.

Con el tiempo de este amor
sólo huesos quedarán,
poco a poco en polvo se transformará
y mañana totalmente se disipará.

Asesino nadie te delatará!
este suceso desapercibido pasará,
en otro mundo yo estaré
y tu vida podrás rehacer.

Detente en el intento de confesar
tu culpa a los demás,
¡no temas, Dios al más vil absuelve!
con el arrepentimiento la paz te devuelve.

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