El Autonomista.com

Enero 23, 2008

VENTAN POÉTICA

Clasificado bajo: Ventana Poética, Edición 232 — El Autonomista @ 6:30 am

En el óbito
de Jorge Luís Cobeña M.

POR FRANCISCO CEDEÑO LÓPEZ

El último día del mes consagrado
A los difuntos, la parca se te acercó
y en raudo vuelo te arrebató,
del transitorio mundo de los mortales.

Más el hacedor del mundo contemplativo,
anheló tenerte cariñoso a su diestra
porque fuiste ejemplo de lealtad y bondad,
de amor y trabajo que te distinguieron.

Tu ausencia es gran vacío en tu familia
y en tus amigos, porque ya no estarás,
entre nosotros para departir momentos
de felicidad, porque la tristeza nos embarga.

Pero hoy, mañana y siempre amigo
quienes te añoramos, evocando tu recuerdo,
nos daremos cita en nuestras vivencias,
para decirte inmaculado Jorge ¡presente!

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Horas

POR ERNESTO INTRIAGO

En horas cortas verte
en horas cortas hablarte
todo pasa en horas cortas
te necesito en esas horas

desde el medio día
hasta la media tarde
todas las horas son largas

en horas largas pensarte
en horas largas esperarte
todo pasa en horas largas
busco a otra en esas horas

en horas intensas ajeno
en horas intensas infiel
todo pasa en horas intensas

desde la media noche
hasta la media mañana
las horas son nada
en horas nada dormido
en horas nada soñando

llega el medio día
con horas cortas
en horas cortas esperarte
en horas cortas pensarte
todo pasa en horas cortas
te encuentro en esas horas
y te sigo siendo fiel.
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Mis huellas en tu arena

POR JOHANNA CHÓEZ
johannachoezgarcia@hotmail.com

Como al caer mil puñales que atraviesan mi honda soledad
así te siento a lo lejos como para atravesar tu gran vitral
como en el bosque que ilumina los suaves rayos de luna
no puedo llegara tu corazón y sentir mi alma en ayunas.

II

Tu nombre se esparce por todo mi ser, aunque no pueda ver
en mis venas va escrita tu huella que dejaste la noche aquella
en que sentí mi cuerpo estremecer me llenaste de gozo y placer
en sueños fuiste mío volaste como gaviota para no volver.

III

Mis lágrimas recorren como riachuelo, la tristeza las guía
a seguir mi camino profundo más allá de mi propio destino
la muerte las ronda y le acaricia su rostro tibio y lloroso
por que ella será su alivio y su cura para su amor tormentoso

IV

así cual veleta de mar quisiera ir a tu encuentro y volar
acariciar tu piel a lo lejos con suaves y delicados poemas
y llevarte a lo más profundo de mi alma y enseñarte a sonar
porque mi amor es inmenso como los atardeceres del mar…

V

Vivir y sonar son el alimento de mi alma que te quiere deslumbrar
más allá del infinito atravesando lo grande y profundo del mar
quisiera ser las manos que te guíen a los senderos de la felicidad
pero los segundos se desvanecen en amarte y que no me puedas amar.

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