El Autonomista.com

Octubre 11, 2005

Un empate con sabor a Mundial

Clasificado bajo: Deportes en Acción, Edición 177 — El Autonomista @ 12:48 am

POR: Leonardo Intriago Solórzano

Eran las cuatro de la tarde, un cielo nublado, el estadio Olímpico Atahualpa completamente lleno con cuarenta y cinco mil personas que alentaban sin parar, y una selección ecuatoriana que siempre nos da esa alegría y satisfacción de triunfos.

Suena el pitazo del arbitro central brasileño Marcio Rezende y comienza a rodar el Adidas Roteiro, en el partido más esperado y por supuesto el más importante de todas las eliminatorias, ya que ese era nuestro sello para inscribirnos entre las 32 selecciones más importantes del planeta, el mundial de fútbol que se realizará en Alemania el próximo año.

Nos enfrentábamos a la siempre fuerte selección de Uruguay, como algo insólito la historia se repetía con relación a aquel 7 de noviembre del 2001, cuando sólo nos bastaba el empate para ir al mundial y lo logramos con aquel gol inolvidable del talentoso Jaime Iván Kaviedes.

Y en este 8 de octubre teníamos que repetir la hazaña y así lo hicimos, fue un partido vibrante, desde el primer minuto, cuando después de un pelotazo del volante central charrúa Omar Pouso en donde la encuentra el espigado delantero Richard Morales quien no logró conectar de lleno por que lo incomodaba Geovanny Espinoza quien fue su sombra todo el partido, al no logran conectar de lleno coge el rebote Álvaro Recoba quien le pega de afuera pero felizmente el balón salió desvidado.

Y así me pondría a resumir lo que fue el partido, pero al decir que fue de ida y vuelta nos da a entender que estuvo colmado de emociones, y hasta se lo podría considerar no apto para cardíacos.

Lo que si hay que reconocer es que nuestra selección tuvo mayor posesión del balón los 90 minutos y obviamente fue la que más inquietó el arco defendido por Fabián Carini quien atajó todo.

Todos estábamos concientes de que el equipo charrúa no iba a venir a regalarse, lo dijo Jorge Fossati “si Ecuador va a ganar tiene que sudarla”, y en la cancha desplegaron mucho esfuerzo y esa garra que los caracteriza, pero se encontraron con un Ecuador que en casa impone respeto, mucha unidad y una gran capacidad de tocar con sutileza el balón y esa pérdida de un miedo ficticio ante los equipos considerados “grandes”.

Hoy escribimos una nueva historia, a la que ya tenemos que irnos acostumbrando, pues, Ecuador ya no es el “patito feo” de las eliminatorias, eso si tenemos que tener mucha memoria y no olvidar que esto fue un proceso que nació con Dussan Drascovik, Carlos Sevilla, Francisco Maturana, Hernán Darío Gómez y el complemento de Luis Fernando Suárez, este último fue un técnico muy cuestionado cuando le dieron las riendas de la selección, según la gente pesimista por no conocer el medio muy bien pero se equivocaron , porque a Suárez no le quedó grande el puesto, lo afrontó con mucha responsabilidad y esa seriedad que lo identifica, y lo está haciendo excelente, y uno de sus méritos es la renovación que hizo, ya que la TRI estaba copado de jugadores de experiencia con poca juventud, ahora es todo lo contrario se arriesgó pero logró consolidar una selección joven que en la cancha imprime mucha velocidad y fuerza.

Esta vez estamos en Alemania, es una clasificación justa, quizá fuimos uno de los más irregulares como visitante, pero la satisfacción queda cuando somos designados por la FIFA como los mejores del continente como locales.

Considero que más que haber ganado un punto ante Uruguay, perdimos dos, por que a pesar de estar bien parados los charrúas, Ecuador tuvo tantas opciones de gol que lo justo era haber ganado, pero el fútbol no tiene lógica ni justicia; pero Dios si la tiene y digo esto porque la revancha la dimos aquí, pues, recordemos cuando aquel septiembre del 2004, nos tocaba jugar en Montevideo y los uruguayos no nos dejaron pisar la cancha del Centenario antes del partido y para rematar regaron la cancha un día antes pero aquí la cobramos, simplemente jugándole de igual a igual sin artimañas, aquel 8 de octubre de 2005 va a ser inolvidable para todos, la historia se repite.

Estamos seguros de que ya no vamos a ir a aprender al mundial como lo hicimos en Japón y Corea en donde ya pagamos derecho de piso, ahora vamos con la mentalidad de ganar la copa del mundo sin temerle a ninguna selección por más trayectoria que tenga simplemente vamos a hacer nuestro trabajo, buscar la victoria.

Hoy les damos gracias a la leal afición ecuatoriana, al profesor Luis Fernando Suárez y a la selección del Ecuador por brindarnos esa alegría que aunque dure 90 minutos es la única que nos hace olvidar de la crisis y los problemas que vive nuestro país en el ámbito político y económico.

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