El Autonomista.com

April 15, 2007

Tributo a Juan Carlos

Filed under: Edición 216,Opinión — El Autonomista @ 7:28 pm


POR Alejandro Rodríguez Solórzano
alexandricto@hotmail.com
En el pleno comienzo de la etapa más bella de la existencia humana como es la juventud, un menor perece ante el destello único que produce el metal filoso de la hoz que porta la temible y cruel parca de la muerte.
Es un suceso lamentable, nadie quiere morir joven, pero la muerte no suele ser selectiva y lleva a quien tenga que caer. El artículo de hoy es dedicado a un verdadero luchador.

Un niño de trece años llamado Juan Carlos Carrasco Valencia, estudiante, hermano ejemplo, y era un hijo único sobre todo. La madre del menor tuvo la suficiente fuerza como verdadera mujer que es y supo criar sola a sus hijos. Esa convicción le permitió tener a este gran perseverante que no pudo quedarse de brazos cruzados al ver el esfuerzo de su abnegada madre y buscaba cualquier método de ayudarle económicamente para poner algo en la mesa y costearse la educación.

Según la constitución sobre los derechos de los niños ningún menor tiene que trabajar, pero en este caso en la que el chico era quien por iniciativa propia salía a laborar, es en realidad una lástima y debemos admirar eso de grande que tiene cada hombre por más pequeño que sea. No debió ser así de todos modos, los chicos deben jugar, deben divertirse sanamente y deben fortalecer su personalidad, Juan Carlos ostentaba una personalidad arrolladora y sabía luchar por lo que quería. Fue irónicamente la actitud de urgencia de Juan Carlos lo que lo llevó a lo que sería el trágico final de su batalla.

¿Porqué pagamos justos por pecadores ¿Porqué un niño tiene que andar trabajando en vez de estar en otra forma de invertir su tiempo y energía?

Esto no puede ser olvidado como un caso aislado, porque no lo es. En el mundo entero mueren niños cada segundo en horas laborales, sí, debe ser estudiado a fondo estos casos de mortandad infantil por la UNICEF y la ONU, pero hasta entonces esperemos que no se vuelva a repetir en cada uno de nuestros alrededores.
No obstante las autoridades locales, en especial las municipales deberían rendirle un homenaje óbito a sus familiares que no encuentran consuelo y lo que más necesitan ahora es que alguien les ayude a levantar la moral y la municipalidad debería indemnizar a la familia porque el hecho ocurrió en faenas de trabajo donde la maquinaria del municipio ha estado presente.

La memoria de Juan Carlos será siempre recordada como símbolo de perseverancia y espíritu de lucha, porque la antorcha que dejó encendida antes de partir nunca extinguirá su fuego, porque él vivirá en el fondo de nuestros corazones como objeto de responsabilidad y fuerza, y porque aunque el alma de su sacrificada madre se encuentre destrozada por la partida de su admirable hijo sabremos que el esfuerzo que demandó soportar el hecho que no volverá a verlo pronto dejará de sentirse triste y dejará por fin volar al alma de Juan Carlos a los prados de la gloria eterna.

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