Sentido común…

Fernando Naranjo-Villacís | fnaranjo@gye.satnet.net
Estos días hemos amanecido y anochecido con noticias realmente dramáticas, no sólo para nosotros como seres individuales, sino para el colectivo humano de este planeta. Ya no podemos hablar de ciudades, países o continentes, es toda esta “aldea planetaria” sacudida y conmovida por la situación económica que tambalea por causas diversas y en su angustia por sostenerse en pie los líderes tratan de usar sus mejores estrategias para evitar un descalabro.
Y pensar que la solución a todo este enredo político-económico ya la conocemos por el ejemplo de nuestras abuelitas y la educación otorgada a la madre; la mía, la suya, la de todos, porque siempre se ha tenido como precepto de vida que: “educar a una mujer es educar a un hogar.”
Digo esto, porque es allí en el hogar donde comienza todo, es el puntal fundamental para alcanzar el adecuado equilibrio para la supervivencia. Dediquemos unos momentos para tranquilamente recordar lo que hacía nuestra querida madre al usar su natural inteligencia en aras de la armonía familiar, porque en ella recaía la gran responsabilidad de administrar los recursos económicos suministrados por nuestro padre, el “jefe”.
¿Cuál el secreto..?: ¡La austeridad..! Iba al mercado y aplicaba el regateo, lograba un beneficio y no contenta con esto, pedía la yapa.. economizaba algunos centavos y los reunía, porque ella sin ser graduada en Harvard, nos enseñó que: “De real en real, se hace un capital” y ahorraba lo que podía…La madre siempre tenía un pequeño fondo disponible, porque no caía en la trampa del consumismo. Ella estudiaba, se preparaba para ser una eficiente ama de casa, una matrona que mantenía de manera estricta el “horario del hogar”. Aportaba con sus saberes de costura para arreglar la ropa; en la cocina ponía su cuota de maestría para la preparación de los alimentos; tenía tiempo para ayudarnos como guía en los estudios; en fin, actuaba con habilidad, con sus conocimientos, pericias y talento, poniendo todo su esfuerzo, su tiempo, su amor.
Esa capacidad innata para desempeñarse con pocos recursos, utilizando su propio método para la realización de un sinnúmero de tareas daban cuenta de sus valores humanos para aplicarlos con sus recursos mentales y físicos encauzando los altos objetivos del hogar hacia el logro de su misión trascendente. Jamás decía no tengo tiempo, siempre atenta a invertir su tiempo en tareas productivas.
Gran motivadora, atenta a brindar el consejo oportuno para que actuemos responsablemente, que seamos buenos estudiantes, y en lo posterior ciudadanos de bien, con destrezas competitivas. Todo esto como una tarea fundamental del permanente mejoramiento de su organización familiar.
El país es nuestra casa grande y es muy posible que al ejercitar este sencillo Planeamiento Estratégico de la abuela, encontremos una respuesta elemental para salir victoriosos de la actual CRISIS. Poner un punto de ORDEN a nuestra debilitada economía. Actuar con DISCIPLINA. Tener a la AUSTERIDAD como nuestra mejor aliada. No se trata de una proclama trasnochada o alucinante, es simplemente cuestión de sentido común.
Octubre 24th, 2008 at 2:45 pm
Estimado Fernando,acabo de leer el artículo “Sentido Común” y; sí, realmente ” LA AUSTERIDAD ” manejada con bastante Disciplina, en aquellos pequeños detalles como por ejemplo,la luz, el agua,que consumimos día a día, hora tras hora, aquel papelito insignificante de un caramelo que dejemos de lanzar a la calle y todo cuanto hagamos cada ciudadano por mejorar y mantener ciertos hábitos de disciplina ayudaràn a mejorar nuestra economía particular y por ende la de nuestro querido País.
Quiero felicitar por este artículo que con la sencillez del ejemplo logrará concientizar en muchas personas esa necesidad imperiosa de poner “Punto de Orden” en nuestro convivir diario.
Atentamente,
Zoila Piñuela