El Autonomista.com

Marzo 28, 2009

SALUD

Clasificado bajo: Opinión, Edición 255 — El Autonomista @ 12:22 am



POR Carlos Intriago Solórzano

Resistencia a los antibióticos

La terapéutica en la defensa contra alguna enfermedad, resulta siempre ser la respuesta final para contrarrestar el mismo; esta parte del control en la consulta es comparada con el envío de un ejército para detener al enemigo.

Pero hoy en día este descubrimiento hecho por el bacteriólogo Alexander Fleming en 1928 durante sus investigaciones sobre la gripe. Conocida como La penicilina, un antibiótico importante derivado de un moho, que ha sido eficaz frente a una amplia variedad de enfermedades bacterianas y actúa destruyendo las bacterias de forma directa o inhibiendo su crecimiento.

Hasta la fecha el organismo humano ha tolerado la incorporación de estos agentes farmacológicos para combatir ciertas patologías; pero también surge la otra cara de la moneda, el que los agentes bacterianos han evolucionado con el tiempo y bajo su ataque al sistema de defensa organizado por los leucocitos, le es imposible atacarlos aun cuando se trate con un antibiótico.

Los antibióticos en realidad, pueden salvar vidas. Pero algunos gérmenes se vuelven tan fuertes en su estructura molecular que pueden resistir el efecto de los medicamentos. Esto es lo que se llama resistencia. Y cuando los medicamentos no actúan tan bien, es posible que los gérmenes le pasen la resistencia a otros agentes infecciosos.

¿Porqué ocurre una reacción de este tipo? pues bien, ocurre que muchas veces el paciente es diagnosticado con una infección por ejemplo una faringoamigdalitis, por la que muchas veces acude a la consulta luego del examen físico para corroborar que así es, se le prescribe “X” antibiótico para un tiempo determinado mas reposo; pero aquí viene el asunto que el paciente, luego de dos o tres días de tratamiento, deje de tomar el medicamento por el hecho de sentirse algo recuperado y en lo posterior tiene la misma enfermedad por lo que la bacteria que no se erradicó por completo, y ha memorizado la composición del medicamento, y ésta por así decirlo, no surte un efecto positivo. Por lo que se ha visto en la necesidad de cambiar la propuesta antibiótica que inclusive puede responder de manera más agresiva para el paciente.

Otra forma de resistencia, es auto-medicarse; siendo esta la más peligrosa. Ocurre que una persona puede estar enferma y convaleciente, y encontró la receta de un familiar o simplemente le consulta a un amigo que tuvo los síntomas similares, él le dice tomar medicamentos antibióticos; pero el afectado actual no sabe ni qué agente infeccioso es si un virus o bacteria. En este caso la toma no controlada médicamente pude provocar de inicio hasta un shock de tipo alérgico por tomar un fármaco que a lo mejor el organismo no estaba preparado a metabolizar causando una enfermedad sobre agregada.

Es necesario que el paciente, cuando tenga sensación de fiebre que aumenta en intensidad, cuadro de tos con o sin expectoración, malestar general u otro síntoma que indique una infección sea del tipo que sea acuda al médico para que le realice bajo el examen semiológico de los signos y síntomas y una historia clínica detallada, el respectivo tratamiento del mal que lo aqueja, recordando siempre que con la salud no se debe jugar.

Deje un Comentario