Retorno al Verdi Cevallos Balda

POR Carlos Intriago Solórzano
intriagomedicina81@yahoo.com
En la vida, hay un viejo refrán que se aplica a la vida cotidiana, y dice: “el Mundo da vueltas”. Que quiere decir este adagio, simplemente que en el ciclo de la vida de todo ser humano, en algún momento de la existencia, volvemos a una parte de ese círculo para ser un eslabón más de la cadena. De tal manera que las manos se vuelven productivas para generar acciones. Sin embargo sólo el hombre puede decidir situaciones negativas o positivas para sí mismo.
Hoy, me toca recordar cuando mis padres me contaban de dónde me trajeron al mundo, y fue en una institución de salud pública y de las situaciones que comparecieron al nacimiento de este servidor.
Luego en mi infancia, en el crecimiento también participé con curiosidades, travesuras y caídas propias de los primeros pasos, y producto de estos acontecimientos, fui asiduo visitante de la emergencia de la misma casa hospitalaria por varias veces, las que ocasionaron algunas cicatrices en mi cabeza, y sin embargo no me conmocioné ni amilané para seguir adelante en el duro camino del crecimiento. En mis estudios secundarios aspiraba una carrera que tenga que ver con la vida, fue muy dura la decisión de una profesión que me otorgue la Universidad; al principio escogí ser médico veterinario, pero todo quedó en nada, pues no era ese el camino. Luego me vino la idea de ser más útil para la sociedad y decidí ser médico. Fue cuando llevé mis ilusiones al puerto manabita, para tomar mi rumbo en la querida Uleam.
No ha sido fácil el estudio, y hasta considero de varones decir que tropecé algunas veces, y pensé en buscar otras opciones; sin embargo mi obstinada idea se volvió tan fuerte que me obsesioné cada año, tanto así que me levantaba y seguía con cada caída, las que afortunadamente me sirven como experiencia en la actualidad. Así mismo en pleno trayecto de estudios sufrí un accidente físico con electricidad, el cual me obligó a internarme nuevamente por dos semanas en la sala de quemados del hospital al que muchas veces fui cuando niño. Justo en esas semanas aplicaba mis exámenes finales, los mismos que pasé con hombría y tesón. Ese pasaje de mi vida me fortaleció más el espíritu para cambiar el rumbo de mi profesión, al ver a mi alrededor tanta pobreza y miseria de aquellos pacientes con escasos y nulos recursos para llegar a comprar una crema o una pastilla y pasar dolor y llanto en una cama de hospital.
La lucha sigue y no termina jamás para cualquier profesional, especialmente para los estudiantes de medicina, ya que los primeros años de estudios pueden incidir en deserción a los verdaderos sueños de usar un estetoscopio en un paciente, por ello la cadena del destino me ha dado la oportunidad de volver al hospital provincial Verdi Cevallos Balda de Portoviejo, por un proyecto realizado entre estudiantes y el Decano dr. Roddy Mata, el mismo que dirige el Dr. Melitón García C. como coordinador del Internado rotativo. Hoy tengo la misión de poner a prueba los conocimientos y seguir aprendiendo de maestros como el Dr. Melitón García, Dr. Hermes Bello, Dr Johnny Ortiz, Dr. Carlos Almeida, y los médicos residentes, para luego emprender solo el largo camino y brindar mis manos en pro de la comunidad como profesional de la salud. Claro está que esta travesía del conocimiento no hubiera sido posible sin la bendición de Dios, los desvelos de mi querida madre y los sabios consejos y cuidados de mi padre.




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