El Autonomista.com

June 30, 2009

Reflexión

Filed under: Edicion 258 — El Autonomista @ 1:20 pm

   
“El buen uso del Poder”
Katherine Medranda Ortiz
 

Los seres humanos en su mayoría cometen día a día graves errores y hasta caen en actitudes inhumanas, por olvidar sus orígenes o aún peor por que no saben conservar un equilibrio en su vida personal y en sus relaciones con los demás.

Estas semanas que han transcurrido han acrecentado mi Fe y ganas de seguir luchando; hace unas semanas atrás una persona muy noble a quien no voy a mencionar porque sé que es una empresaria que le gusta ayudar sin recibir reconocimientos, tuvo un hermoso gesto solidario en un momento difícil, quiero agradecerle de todo corazón y pedirle a Dios que la conserve llena de amor, salud, alegría y bienestar. Esta noble mujer sencilla, luchadora y de fe, junto a su esposo también empresario, nos dan una lección de vida, porque a pesar de todo lo que poseen y el poder que les rodea son personas sencillas y humanas, que se han ganado un nombre, respeto y prestigio, precisamente por hacer un buen uso del poder, pero sobre todo han puesto sus bellos corazones en cada uno de sus actos.

La vida nos da lecciones diarias de amor y confianza en el Poder Divino; todo lo que uno hace en BIEN a los demás se nos devuelve multiplicado en BENDICIONES.

No es necesario tener poder económico para hacer buenas obras por los demás. ¿Acaso cuesta mucho? … Brindar una sonrisa, un abrazo, unas palabras, escuchar y respetar el dolor ajeno, brindar energía positiva, sembrar valores y fe en los corazones vacíos y tristes.

Resulta difícil compartir nuestros bienes con los demás, pero aún más difícil estar dispuestos un instante en nuestras vidas a compartir sus tristezas y problemas.

Existen diversos poderes terrenales: el religioso, político, económico, social, entre otros. “Poderes” que a veces no saben manejar, causando daño a gente inocente.

Así fue un caso en particular en estos días en el campo educativo una joven quien ya ha sido desde niña muy afectada por el destino y la falta de afectos, en donde me tocó hacer una buena obra en medio de la humildad, prudencia y justicia. La gente hace uso del poder hasta en el campo educativo para atropellar a los más débiles, a los desamparados, quienes muchas veces no tienen representantes, aún peor poder para hacer valer sus derechos.

Así también es el caso del “poder económico” en el campo de las leyes. Las leyes son claras y buenas, pero lo triste es el mal uso de ellas. No hay justicia y equidad, los más fuertes y poderosos atropellan a los más débiles. La corrupción y crisis de valores se ha apoderado del Sistema Judicial en nuestro país, una persona adinerada compra conciencias, y siendo culpable sale inocente en un proceso; un pobre ni con la convicción de sus palabras y la inocencia de sus actos sale bien librado.

El mundo es de los sabidos, de los poderosos, de los fuertes, bla bla bla dice la gente, y yo me río, porque no existe mayor Poder que el “Supremo”, ni algo tan convincente como la “Justicia Divina”. Y aunque todas estas personas que atropellan los derechos humanos de los demás haciendo uso de su “Poder”, algún día sentirán la presencia verdadera de Dios en sus vidas, la Fuerza Suprema de su Poder y Justicia.

El poder político, está dándose un caso muy peculiar en nuestra provincia, alrededor de 125 familias portovejenses no tienen ya ni que comer, pues son comerciantes minoristas que fueron desalojados del Centro Comercial de Portoviejo y actualmente se encuentran en la calle desamparados, sin poder trabajar para llevar el sustento diario a sus hogares.

Estos ciudadanos son dignos, trabajadores y personas honestas, no son delincuentes, solo exigen que se respeten sus derechos al TRABAJO, garantizado en la Constitución en el artículo 329. Quieren dialogar y buscar una solución, como ser “reubicados”. Vienen siendo engañados y atropellados, en un ambiente de violencia y enfrentamiento con la fuerza policial. Todo los pueblos tienen derecho a modernizarse, más aún las capitales de provincias, pero esta no es la manera. ¿Dónde queda los sentimientos de humanidad para cada uno de los hogares de estos comerciantes minoristas y trabajadores autónomos?.

Hoy quiero apelar a través de este sencillo escrito a la Sra. Patricia Briones de Poggi, Alcaldesa de Portoviejo ha quien respeto, admiro y considero más que como política; como esposa, madre de familia y amiga. Una mujer ejemplar que brilla con luz propia por sus valores y solidaridad con su pueblo, y quien ha demostrado que más que dejarse conducir por el poder político se ha dejado guiar siempre por sus principios cristianos. En sus manos Sra. Alcaldesa esta la esperanza de estas familias. Dios la bendecirá aún más.

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