PURO CINE
El perfume
La historia de un asesino -o el delicioso aroma del cine-
El cine comparado con otras artes como el teatro tiene la ventaja de que es más explicito, nos muestra todo y cada cosa de ese todo, que tenga relevancia ya sea directa e indirectamente y se los puede analizar desde el punto de vista semiótico, y así pues parece ser que es capaz de expresarlo todo, ¿pero a través de esa pantalla gigante se pueden expresar olores?, pues parece imposible pero ya lo hicieron, o lo trataron de hacer y tal parece les salió.

El Perfume La historia de un asesino, de Patrick Süskind, como muchos sabemos es una obra literaria sumamente espectacular, la cual nos traslada al maravilloso mundo de los olores enfrascados en un hombrecillo llamado Jean Baptiste Grenoulle, quien de haber nacido en medio de una pestilencia allá en la Francia de 1738, y después haber pasado las peores peripecias que a un ser humano normal le podrían pasar, teniendo una de las mejores narices del mundo, ( ya que su sentido del olfato era asombrosamente desarrollado) cuando de reconocer olores se trata ya que éste de por si tenía una apariencia no muy buena que digamos; decide ser el mejor perfumista del mundo y en su afán de captar todas las esencias en su plenitud y crear el mejor perfume uno que sea capaz de conquistarlo todo, se ve obligado a matar un sinnúmero de doncellas las cuales su aroma son los ingredientes perfectos de este bálsamo. ahora ¿adaptar esta magnifica obra a la pantalla grande?. Es imposible dijo alguna vez el director Stanley Kubrick por sus altos contenidos de esencias y olores, pero en el 2006 alguien se atrevió y logró una obra inesperada sumamente estupenda para muchos (ya exagerando) perfecta, pero es que simplemente no podía quedar mejor, y hay que valorar lo que hizo Tom Tykwer al atreverse a dirigir este filme que muchos ni se imaginaban cómo hacerlo, con un ritmo muy afinado y con unos excelentes recursos visuales, efectos, banda sonora, voz en off, entre otros es una película que nos seduce y mientras la vemos nos induce a inspirar y tratar de oler lo que nos muestra, aunque quizás no lo logremos pues recordaremos algún otro olor.
En conclusión así como nos olió bien leerla pues huele bien verla y así nos daremos cuenta que para el cine no existen las barreras, sólo se necesita creatividad y convicción para exaltar todas las manifestaciones de belleza que tiene nuestro mundo.
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