Pequeñez humana

POR Guillermo Navarro Jiménez
El servilismo como la cobardía, revelan una disminuida condición humana En tanto el primero implica el abdicar de la propia libertad, al someterse a los dictados de terceros, sin consideración alguna a las circunstancias objetivas que concitan lo solicitado, la segunda, desdice la condición humana por la incapacidad para asumir realidades innegables y, principalmente, por el esconder nuestras acciones, por el escudarnos en “informes” o ausencias.
La resolución de la Ministra de Relaciones Exteriores, de 18 de octubre, en la cual niega la nacionalidad solicitada por Kintto Lucas, periodista y escritor uruguayo, cuya actividad intelectual comprometida con el destino de los pueblos del mundo, especialmente con el del Ecuador la aquilatamos todos, descubre la pequeñez humana de la funcionaria mencionada.
El servilismo fue absolutamente evidente en la celeridad con la cual despachó la aprobación para la nacionalización de un futbolista que milita en el Club EMELEC. La razón para tan ágil comportamiento fue evidente: el Presidente Rafael Correa es hincha del mencionado club. El escudarse tras el anuncio de “importantes servicios prestados a la nación” fue y es una excusa torpe, insuficiente para ocultar la humillación a la que se sometía.
La cobardía en el caso de Kintto tiene dos aristas. La primera, la incapacidad de la Ministra para reconocer que las críticas de Kintto Lucas sobre su falta de preparación para el ejercicio de tan importante ministerio, eran absolutamente ciertas, como lo demostraron los gravísimos errores que cometió al propiciar la reunión del Presidente Correa con Álvaro Uribe Vélez, en Nicaragua; su débil y errónea posición respecto a las fumigaciones con glifosato que ejecuta Colombia; las irresponsables declaraciones respecto a la jurisdicción del CIADI en el caso OXY, por citar algunos casos. La certeza de que Kintto no se equivocó también lo demostraron las constantes desautorizaciones de la que ha sido objeto la Ministra.
La segunda arista, empequeñece aún más la condición humana de quien niega la solicitud de Kintto. Se escuda en un informe, cuya existencia deberá comprobarse, de un funcionario de segunda: el del subsecretario Jurídico de la Presidencia de la República, Alexis Mera. Se escuda, por cuanto en su condición de Ministra está facultada para aceptar o negar un informe, que incluso no corresponde a las instancias jurídicas del Ministerio, por lo que no estaba obligada ni siquiera a tomarlo en cuenta y peor otorgarle un poder vinculante. A más de ello, la cobardía se manifiesta en que la resolución se expide en ausencia del Presidente Rafael Correa, quien, al reconocer públicamente las aportaciones y la calidad intelectual de Kintto Lucas, contradecía, negaba la base del argumento al que acude la Ministra, que sostiene equivocadamente que “Lucas no tiene los méritos suficientes para ser considerado ecuatoriano”. Por ello, es previsible que el Presidente Correa, a su retorno, desautorice a la Ministra, si reconocemos la consecuencia que mantiene entre sus palabras y sus acciones.
A más de la pequeñez humana exhibida por la Ministra, vale agregar que demuestra ignorancia o mala fe cuando asevera que “Lucas no tiene méritos suficientes”. Ignorancia, puesto que cualquier lector medio, nivel sobre el cual se supone se halla la Ministra, desconoce la obra de Kintto Lucas. Baste citar que Lucas ha escrito 10 libros, en los cuales trata diferentes aspectos de la realidad del Ecuador (el problema indígena y negro siempre ha sido de su preocupación), que afectan al país (”Plan Colombia. La paz armada”) o que dicen a su decurso político (el último libro referente al tema lleva el título de “Rafael Correa. Un extraño en Carondelet”). Tampoco se desconoce que Lucas ha sido galardonado con premios a nivel internacional; que ha sido editorialista y editor cultural de varios medios en el Ecuador; que ejerció la dirección de Tintaji quincenario que lamentamos haya dejado de editarse; que ha colaborado en varios diarios del país; que es corresponsal de agencias internacionales y de medios del exterior; que ejerce la Presidencia de los Corresponsales extranjeros.
Si la realidad abunda sobre la obra de Kintto Lucas, sólo cabe entonces la mala fe, manifiesta en el escamoteo, en el ocultamiento indispensable de esa realidad para “vengar la afrenta” del Lucas crítico que puso en evidencia falencias que no quieren reconocerse. Que advirtió errores que no debían haberse cometido si se dominase la materia.
Ignorancia o mala fe, Kintto, el Ecuador no te ha negado la nacionalidad como señala el despacho de EFE. Te lo ha negado, esperamos que transitoriamente y hasta el retorno del Presidente Correa, una reducida condición humana.




Deje un Comentario