PENSAMIENTO DE LA JUVENTUD
Los Derechos Humanos en el Ecuador
POR Diana Carolina Mendoza Zambrano
Est. 6to. Semestre de Jurisprudencia
Universidad San Gregorio de Portoviejo
La mayor expresión de conciencia del ser humano a través de la historia es sin duda alguna la promulgación de la DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS, mediante la cual, la mayoría de los representantes de los países que conforman el globo terráqueo, firmaron un acuerdo para que los derechos fundamentales de todo individuo sean respetados por todos. Es de suma importancia que todos quienes somos propietarios de este precepto jurídico tan relevante, no lo dejemos que se convierta en letra muerta y lo hagamos aplicar como es debido, para esto es necesario el conocimiento de su contenido por lo que a continuación procederé a realizar un comentario de los artículos 3, 23 y 25 de la DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS, adoptada el 10 de diciembre de 1948.
El artículo tres expresa taxativamente que “todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”, entonces todos los países que ratifican esta declaración incluido nuestro querido país, deberían garantizar estos derechos, que a mi criterio muy personal son los más importantes. ¡Imaginemos un mundo donde no existe el derecho a la vida!, cualquier día, en cualquier momento, y cualquier persona me podría matar a balazos y no ser procesada por ese acto tan inhumano. Sería realmente terrible, para nosotros y para la seguridad de todos. La vida es un derecho natural que todo ser humano debe respetar, un pasaje bíblico nos da a entender que ni nuestra propia vida nos pertenece, porque le pertenece a Dios y por ende ni nosotros mismos tenemos derecho a quitarnos la vida.
En cuanto a la libertad, ¡imaginémonos una vida sin libertad!, tal ves viviríamos una muerte en vida, es tan terrible no poder ser libres, y la libertad en todo el sentido amplio de la palabra, porque somos libres de transitar por las calles, somos libres de consumir lo que se nos es permitido, libres para elegir a nuestros amigos, nuestros estudios, nuestros fundamentos ideológicos. Si nos privasen de todo esto, a más de ser esclavos, no seríamos nosotros mismos, porque tendríamos que vivir una vida designada por otros.
Y sobre la seguridad, otro factor importantísimo, que nos permite conseguir el derecho a la vida y a la libertad. Esa seguridad que nos la debe proporcionar nuestro gobierno, mediante una justicia equilibrada y ciega que no se permita vender al mejor postor.
El artículo veintitrés de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, habla sobre el derecho que tiene toda persona al trabajo, sin embargo en nuestro país, vemos cada día más personas desempleadas, más padres de familia que no tienen un medio para llevar el sustento al hogar; declara también la libre elección al trabajo, y en la mayoría de los países de Latinoamérica incluido el Ecuador, no hay elección, porque nos toca trabajar donde haya trabajo, y si no, veremos nosotros cómo subsistiremos; declara también que el trabajador tiene derecho a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo, ¡vaya que son lindas palabras!, pero muy triste la realidad, ya que vemos día a día cómo aumenta el índice de desempleo, cómo los trabajadores son explotados, mal remunerados. Y el mismo artículo habla de otras cosas lindas, como que toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana, y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social, que toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses. Bueno lo de la remuneración equitativa, deja mucho que desear, pues sabemos que uno de los motivos para que haya tantos emigrantes y que estos aumenten cada día más es por que unos teniendo sus trabajos, eran remunerados con una miseria que no les alcanzaba ni para la alimentación básica, y sobre los sindicato, pues aunque existan en nuestro país, los grandes oligarcas muchas veces hacen caso omiso a las peticiones de quienes son entes fundamentales en la producción de sus riquezas, y aunque se vayan a la Corte Superior, éstas muchas veces ya se encuentran compradas por las grandes mafias del poder.
El artículo veinticinco de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, manifiesta que “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos del matrimonio o fuera del matrimonio, tienen derecho a igual protección social.” Dentro de este artículo vemos profundizado el derecho que tiene toda persona a una vida digna, es decir, que goce de salud, de un ambiente familiar, de servicios sociales adecuados para la mejor calidad de vida del mismo. Sin embargo en nuestro país, vemos muy poco cumplimiento de este precepto legal, vemos niños en la calle, personas que mueren en la sala de espera de los hospitales, un Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, del que se quejan cotidianamente sus afiliados.
Es mucho el camino que hay que recorrer para lograr alcanzar la aplicación de estos derechos, pero reitero una vez más que todo depende de nosotros mismos. La vida nos pertenece, la libertad también, la seguridad la debemos exigir a viva voz, debemos exigir un trabajo justo y bien remunerado, y luchar incansablemente por tener todos un nivel de vida digno, para nosotros, nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.
La perseverancia es el secreto para lograr llegar a la meta propuesta. Seamos persistentes en la lucha por la justicia.




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