El Autonomista.com

Marzo 28, 2009

Para Ecuador: una presidenta

Clasificado bajo: Opinión, Edición 255 — El Autonomista @ 12:24 am


POR Karla Intriago Zambrano
kainza84@yahoo.com

Desde que nacimos como república hemos buscado al líder “perfecto” a ese ser humano capaz de dirigir a una nación de gente trabajadora y emprendedora. Tuvimos la suerte de contar con un presidente, que por sus características singulares de estadista, luchador y precursor de grandes cambios sociales, políticos y económicos es considerado el “mejor ecuatoriano de todos los tiempos”, me refiero a Don Eloy Alfaro Delgado.
Luego, la historia nos dejó el legado de otro gran presidente, Jaime Roldos Aguilera, que hace treinta años quiso cambiar las estructuras envejecidas de una política rancia, de alcurnia y anarquista. Pero al igual que al Viejo Luchador, una clase social conservadora enquistados en el centralismo, manipuladora de la política sucia y perversa no lo dejaron terminar su mandato, al igual que el presidente manabita su revolución quedó inconclusa. Ambos terminaron sus días sin ver al Ecuador como la patria digna, libre y progresista.

Como ciudadanos hemos soportado a presidentes que han hecho de la demagogia su política y de la corrupción su estilo de vida. Hombres que, salvo honrosísimas excepciones, han demostrado ser unos perfectos incapaces para dirigir una nación. Hombres que usaron el solio presidencial para hacer uso y abuso del poder. Hombres que se sirvieron del pueblo y se olvidaron de servir al pueblo. Hombres que utilizaron su investidura de mandatarios para ubicar a agnados y cognados en las funciones del Estado.

Por eso, ahora, como activa defensora de la mujer y sus derechos, creo y afirmo que es tiempo que una mujer esté al frente de este gran barco que ya parece hundirse en un océano de corrupción, pobreza, delincuencia, inequidades e injusticias. Creo que es tiempo para que empecemos a confiar en alguien que aspira y desea con todas sus fuerzas continuar con los ideales de su padre y de la misma manera apoyarse en sus propias convicciones y conocimientos para hacer el cambio que todo un país requiere aquí y ahora. Es entonces la Econ. Martha Roldós Bucaram la persona que el Ecuador estaba buscando. Y hoy, después de tres décadas de vivir en un estado donde impera el centralismo, la descomposición social, la injusticia y el descaro resurge en la figura de Martha Roldós como una esperanza con aroma de mujer.

El pueblo ecuatoriano no puede equivocarse, no hay opción ni siquiera para pensar en esa posibilidad, porque de ser así, viviríamos otro régimen más de dictadura maquillada de democracia. Serían cuatro años más de mentiras, esas que, como un efecto alucinógeno, nos hacen creer que estamos viviendo en el país de las maravillas, cuando la realidad es totalmente otra, es cruda, es fría, es desesperante por la falta de oportunidades laborales, por la falta de obras de infraestructura, por la ausencia de inversión social, entre otros.

Por eso y por muchas razones, que esta vez debe ser la hija del ex presidente Roldós la indicada para que cambie la historia y la que de una vez por todas nos encamine hacia ese país donde todos podamos vivir. No es sólo una cuestión de género, que quede claro, es una cuestión de liderazgo, de capacidades éticas y morales, que ella las reúne y que con un buen equipo se pueden lograr. Éste es el momento, después las lamentaciones de nada nos servirán.

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