OPINIÓN
Historia, leyenda y mentiras
Dr. Jacinto González Vintimilla
Historia, es la narración verídica e imparcial de los hechos humanos.
Leyenda, es el relato de hechos reales o imaginarios, revestidos de fantasía.
Mentira, es la deformación de la verdad.
En la Historia del Ecuador encontramos estas tres clases de procedimientos, como vamos a demostrarlo.
1.- El 10 de agosto de 1809, dicen los historiadores que en casa de Doña Manuela Cañizares, se reunieron varias personas de la élite quiteña para conversar sobre los problemas sociales, políticos y económicos. El tema del día era la ocupación de España por Napoleón Bonaparte y acordaron acudir al palacio del Conde Ruíz de Castilla para decirle que con el afán de evitar que Napoleón se apodere de Quito habían resuelto declararse independientes, pero que siempre estaban a órdenes de España, que seguiría gozando de todo privilegio y que en definitiva era sólo un fingimiento por lo cual el Conde aceptó, mientras al día siguiente ellos fueron a la Iglesia para ratificar allá esta resolución. El Dr. Manuel María Borrero, ex presidente del Ecuador, refiere que mientras hacían el juramento de la independencia en forma insincera, muchos de ellos levantaban la mano derecha, pero con la izquierda hacían signos negativos.
En definitiva no hubo ningún grito y a los que juraron nada les ocurrió, en tanto el Virrey de Lima envió soldados aprehendiéndole a treinta verdaderos patriotas que en verdad querían la independencia, los mismos que fueron asesinados el 2 de agosto de 1810, verdadera fecha de la Independencia política del Ecuador.
2.- El descubrimiento de América por Cristóbal Colón a nombre del Rey de España, sirvió para que durante muchos años se festejara como el Descubrimiento y el Día de la Raza, cuando lo que sucedió el 12 de octubre de 1492 fue la cruel conquista de otra raza impura que durante ochocientos años había sido cruzada por lo árabes, sirios, persas, conquista que tuvo resistencia heroica de nuestros heroicos antepasados. Ventajosamente desde hace unos diez años ya no se festeja como el Día de la Raza sino como el de la crueldad, la violación, el terror y la destrucción de una civilización que tenía sus propios dioses, una verdadera organización y principios morales como NO MATAR, NO ROBAR, NO SER OCIOSOS.
Recordemos lo que dijo el Cacique Guaicapuro Cuahtermoc el 12 de Octubre del 2005 ante la reunión de jefes de la comunidad europea refiriéndose al pago de la deuda externa. “También yo puedo reclamar pagos y también puedo reclamar intereses. Consta en el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo y firma sobre firma que solamente entre los años 1503 y 1660 llegaron a San Lucas de Barrameda 185.000 kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América”. Luego se refiere a saqueos, explotación, genocidio y a crímenes de guerra y afirma que aquellos tesoros arrebatados a América sirvieron para que España, tomando la cruz como estandarte, cometiera un genocidio durante la etapa de la Santa inquisición en la guerra de Las Cruzadas contra los pueblos árabes, godos, visigodos y persas que los dominaron por 800 años. Termina el Cacique Guaicapuro Cuahtermoc insinuando que debemos acudir a los Tribunales Internacionales para que España nos devuelva millones de euros con sus respectivos intereses.
3.- Veneración a los Capitanes que dirigieron violaciones, genocidios y crueldades en América.
El cronista Ruiz de Castilla al hablar de la misión pacificadora de Francisco Pizarro dice que: “en estas tierras se utilizaban indios, mujeres y niños como bestias de carga. Las indias preñadas que parían en el camino eran despojadas inmediatamente de la criatura cogiéndolos de los pies los estrellaban en las rocas o troncos de los árboles o sencillamente los arrojaban al abismo para que muriesen y no estorbasen, sin encontrar ninguna seguridad ni menos paz en vista de la ingobernabilidad y rebeldía de los indígenas” que se habían reunido con los guerreros Chunos y Guancavilcas. Más adelante el cronista recuerda que el Capitán Francisco Pacheco, (otro cazador de hombres como lo llama Jorge Carrera Andrade, u hombre de poca sustancia como lo calificó Francisco Barrionuevo, Gobernador de Panamá) después de tantas crueldades, sometiendo sin más agravio, robando, cortando o matando a los aborígenes.
Pero como Francisco Pachecho fundó luego de tantas atrocidades la Villa de Portoviejo para comodidad de los españoles, olvidando que forma parte de los asesinos de por lo menos 300 mil aborígenes que poblaban las costas manabitas, su nombre consta en las calles y se levantó un monumento al que se rinde homenaje cada año, lo que es inaceptable y las nuevas generaciones pronto lo eliminarán de la memoria de los manabitas. Ventajosamente un ex alcalde lo sacó del Salón de la Ciudad.
4.- Como leyenda recordemos la del Héroe Niño Abdón Calderón, que la historia lo recuerda en esta forma: … “en la Batalla del Pichincha formaba parte del Batallón Yaguachi. Inflamado de valor mientras se realizaba la batalla, corre al frente de los suyos y se precipita sobre el enemigo. Gritando ¡Adelante amigos míos! ¡Avancen muchachos! Exclama con delirio. Entra por donde estaba el peligro, con la mirada encendida y la espada desnuda en la diestra.
Silva una bala y le rompe el brazo derecho… Calderón pasa la espada al brazo izquierdo y continúa la lucha al grito de Viva la Patria… Sale otra bala y le rompe el brazo izquierdo… Viene una bala de cañón y le lleva ambas piernas… ¡Viva la Independencia!… Cae sobre su espalda… Y allí en el suelo, sin brazos, sin piernas, destrozado, aún respira con el aliento de su valor gigantesco, lanza con el hipo de la muerte un último ¡Viva la República!
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