OPINIÓN
¡Hasta cuándo señor ministro!

POR Juan Ramón Cevallos Viteri
Ha transcurrido más de un año y los pedidos de los abogados en libre ejercicio de la profesión, del Colegio de abogados de Manabí, de la Central Provincial Obrera, (FETLIM), La Confederación Obrera Provincial de Manabí, para que se nombre el Secretario de la Inspectoría Provincial del Trabajo con asiento en Portoviejo, y hasta la fecha, no se lo nombra pese a que usted señor Ministro de Trabajo, ofreció hacerlo hace un tiempo atrás, dificultando el buen y ágil trabajo del inspector, porque tiene que salir de su despacho a cumplir parte de su trabajo y la oficina queda abandonada, sin que haya una persona que atienda al público. Esto no puede ser en un Gobierno que busca el cambio con la participación ciudadana.
Y como si esto fuese poco, a un funcionario de la Dirección del Trabajo de Guayaquil se le ocurrió mandar a un empleado con diecinueve años de trabajo en la Inspectoría de Portoviejo a la Inspectoría de trabajo de Manta sin orden escrita y ni razón legal para que todos los días se traslade a la Inspectoría de Manta sin considerar que en Portoviejo tiene su familia, su hogar y se encontraba delicado de salud, ocasionándole mayores gastos a su escuálido presupuesto, todo porque así se le ocurrió arbitrariamente a un funcionario de la Dirección de Trabajo de Guayaquil.
Con la misma política de desacierto, de irrespeto a la Capital Manabita, se suprimieron dos Inspectorías (aclarando que esto no fue en su administración) cuando por la importancia y el ritmo de trabajo que existe en la capital manabita se necesitan por lo menos tres Inspectores y hasta ahora no se reponen a los dos, ¿Por qué señor Ministro?
Por otra parte se nos viene ofreciendo la creación de la Dirección de Trabajo para evitar que los señores trabajadores tengan que viajar a Guayaquil por diligencias que perfectamente se pueden hacer en Portoviejo, evitando gastos a los trabajadores para trasladarse a Guayaquil y tener que contratar abogados, pero del ofrecimiento no se ha pasado. Esta indiferencia señor Ministro, está ocasionando malestar en el movimiento obrero y en la colectividad portovejense en general, que se lo puede evitar con un poco de atención e interés por parte de usted, señor Ministro.
Ahora mismo, hace pocas semanas atrás, usted estuvo en la ciudad de Manta y un funcionario llamó al señor Inspector de Trabajo de Portoviejo y haciendo gala de prepotencia y descortesía, le dijo que decía el señor Ministro que tenía que trasladarse en el término de la distancia a Manta, y como el señor Inspector se encontraba presidiendo un Tribunal de Conciliación y Arbitraje que iba a dar solución a un conflicto Obrero Patronal, le gritó que tenía que dejar a un lado ese acto para hacerse presente ante el llamado del señor Ministro. Esto nos pareció una actitud abusiva y dictatorial.
¿Por qué no se notificó con la debida anticipación al señor Inspector de esa reunión que se iba a realizar y no faltarle el respeto y las consideraciones que se merece toda persona y pretender dejar sin efecto el acto que estaba notificado e instalado?… Está bien ser enérgico para hacer respetar la ley y sancionar a quien la viole por acción u omisión, pero no está bien faltar las consideraciones que merece toda persona, tanto más, que en este caso, se trata de un profesional del derecho que ejerce autoridad provincial y estaba presidiendo un acto procesal oportunamente notificado a las partes. Creemos que se debe hacer cumplir las ocho horas laborales diarias para la atención al público, dando agilidad y eficiencia a los reclamos de los trabajadores y ciudadanía.
Estos pedidos señor Ministro, no son con el afán de causarles molestias a Usted, porque el pedido se enmarca dentro de la ley y sus funciones, y en la línea política del Gobierno del presidente Rafael Correa, que como lo ha dicho por reiteradas ocasiones, su Gobierno busca corregir, enmendar y terminar con las irregularidades y corrupción que ha mantenido al país en la desorientación y arbitrariedad administrativa, para darle la atención que merece la ciudadanía y Manabí, a la que le ha evadido sus reclamos.
Esperamos señor Ministro, que esta vez, haga realidad lo ofrecido antes que tengamos que lamentar hechos que respondan a la reacción de un pueblo burlado.
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