OPINIÓN
Desde que nacemos aprendemos
Por: Milton Bowen Rivera
El bebé al momento de nacer llora y tarda un año para dar los primeros pasos, y como seres humanos estamos dotados de un sorprendente cerebro que supera con creces al de los animales. Dicha superioridad se evidencia en la insaciable curiosidad del niño, en su pasión por descubrir y aprender cosas nuevas.
Además sus ansias de conocimiento se hacen aun más evidentes cuando comienza a hablar. Después los niños se adentran al poco tiempo en la nueva etapa del aprendizaje con los profesores en el pizarrón, libros, cuadernos, pupitres y centenares de compañeros. Sin importar la edad que tenga, estimado lector, ¿Le gustaría aumentar su capacidad y deseo de aprender? ¿Quisiera que sus hijos sean mejores estudiantes y disfruten de su aprendizaje, mientras van a la escuela, colegio o universidad?
El reto consiste en que mantenga ese deseo de aprender no sólo durante la etapa de estudio, sino durante el resto de su vida. Aunque no se han descubierto fórmulas infalibles, pero existen varias estrategias eficaces que pueden aplicar padres, maestros, niños y jóvenes. Ahora bien, hay algo mejor que cualquier método: “El amor de sus padres, que los impulsa a hablar regularmente con ellos y a interesarse por su educación”.
No hay que olvidarse señores educadores de fomentar la lectura y la escritura; elementos fundamentales para una buena educación en las escuelas y colegios. Además, los padres y madres pueden fomentar en sus hijos el gusto por la palabra escrita leyéndoles desde su tierna edad; hay que decirlo, no hay dos mentes idénticas, cada cual aprende de forma distinta.
Según los especialistas un cerebro activo resiste el desgaste, y más aún si el individuo sigue un buen programa de ejercicio físico. Cuanto más aprendamos, mayor es nuestra capacidad de aprendizaje. Quienes nunca dejan de aprender tienen una mente más ágil.
La capacidad de nuestra memoria no deja de crecer. Cuanto más sabemos, más podemos retener. El cerebro fue diseñado para que no dejáramos de aprender desde que nacemos, a cualquier edad. Las aves vuelan, los peces nadan, el hombre piensa y aprende. ¿Será delito decir la verdad?
Deje un Comentario