OPINIÓN
Vuelve el teatro:
esta vez con el florido pensil

POR Alejandro Rodríguez Solórzano
alexandricto@hotmail.com
El teatro volvió a Manta, y yo como fiel apasionado a las artes escénicas voy a recibir esta fiesta que se vive año a año y que alcanza ya la cifra de veintiún años de edad. Es notable como ha cambiado el panorama en esta festividad en los últimos cinco años que voy asistiendo, porque recuerdo que para la edición dieciocho en su estreno, todo había quedado en familia, es decir que de la gente de la comunidad mantense casi nadie había asistido, sólo invitados especiales y actores extranjeros.
Era un panorama desolador, pero a partir de la edición veinte, parece que se despertó un renovado amor por el teatro y ahora contemplamos una sala más que llena, con los asistentes acomodándose en los pasillos del auditorium. Así es un gusto compartir la pasión del teatro y experimentando la magia de una risa colectiva o un suspenso que nadie se atrevería a romper sin el debido permiso de los actores.
Y así les doy mi crítica efectiva de la obra que abrió la temporada es decir “el florido pensil” del grupo español Tanttaka Teatro. La obra hoy en día es un clásico de países vascos, ¿por qué? Porque la pregunta es necia, tanto como los personajes de esta vívida obra que nos regala un panorama exquisito de la educación propagandista, fascista y católica de la España de postguerra, muy similar a la educación de otros países de occidente en aquella época (argentina, Uruguay, Ecuador ‘en cierto modo’ y otros países similares). El fresco donde nos pintan la historia es casi siempre la escuela, donde se desenvuelven los personajes que vienen a ser la cuadrilla de niños (cuyos padres también reflejan las plazas de trabajo parcialmente dominante) y los catedráticos que imparten cada una de las clases, es decir un escenario perfecto para la propaganda fascista de la época. Aunque también muestran otros escenarios como la radio, el cine de barrio y en gran parte la iglesia con sus clases de catecismo, pero siempre a través de la mirada de estos chicos (interpretados por actores de avanzada edad).
La técnica usada para la puesta en escena es sencilla y a la vez brillante, porque cada uno de estos chicos (actores de avanzada) interpreta el segundo papel de uno de los adultos que se hace cargo de su respectivo campo de enseñanza (el profe de matemáticas, el de catecismo, el de Educación física, el párroco, el supervisor del colegio) y en un tercer papel y sin más prosa el de sus respectivos padres y familias. Simplemente con genialidad para darle vida a todos estos personajes.
En adelante espero seguir escribiendo buenas críticas de buenas obras.
Y cuando comprendan esto es que habrán comenzado a cambiar…
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