OPINIÓN
El vicio de la drogadicción
POR Milton Bowen Rivera
Pese a los consabidos peligros que entrañan las drogas, la gente de todo el mundo sigue tomándolas y fumando, por lo consiguiente arruinando su vida. A la vez el panorama nacional e internacional revela que en la juventud, es habitual beber hasta emborracharse; sin darse cuenta que el alcoholismo tiene a corto plazo consecuencias funestas tales como: los accidentes de tránsito, violencia y envenenamiento, así como problemas sociales. Además una investigación periodística, informó que hay un alarmante consumo de droga y marihuana, que es la más utilizada por los adolescentes y adultos en diferentes países, incluyendo a nuestro querido Ecuador.
La droga sigue destruyendo a la sociedad, fomentando el delito y esparciendo enfermedades como el Sida, acabando con los jóvenes y nuestro futuro. Con frecuencia, los toxicómanos se ven envueltos en el tráfico de estupefacientes y en asesinatos. Así mismo, son víctimas de la violencia o tienen relaciones sexuales de riesgo no planeadas, como también hay que dejar muy claro que la drogadicción no es sólo problema de los pobres, los ricos y en los barrios bajos consumen, es un problema muy conocido.
Aún así, muchos padres de familia no perciben el peligro, hasta que es demasiado tarde. Además con la facilidad que se consiguen las sustancias adictivas, y con la presión de los amigos, puede empujar a un joven a emprender tal proceder autodestructivo, porque los progenitores nunca explican nada sobre las drogas, como en las escuelas y colegios los profesores sólo mencionan el asunto, pero no ahondan en el tema.
Por lo expuesto, sí creo que los padres constituyen la primera línea de defensa en la guerra contra el vicio de la drogadicción. Lamentablemente, no todos son consientes de su importante papel como padres de familia. Su deber se ha convertido en un fenómeno global y ninguna nación está libre de esta terrible amenaza.
Es difícil imaginarse un mundo sin estas peligrosas sustancias, que los gobiernos de turno tan humanos, no han podido erradicar uno de los negocios clandestinos más lucrativos, como es el narcotráfico. Pero, sí creo que hay esperanza de vivir en el nuevo mundo de Dios Todopoderoso, que está motivando a muchos drogadictos a cambiar de vida. ¿Será delito decir la verdad?




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