OPINIÓN
Más allá de la autonomía gubernamental

Raúl Zavala Mosquera | r_zabala@hotmail.com | http://raulzavala.blogspot.com
Jornada tras jornada hemos trabajado, unos más que otros, para que Manabí tenga un sistema de gobierno autonómico con base en nuestros propios conceptos de vida y producción, en armonía con los mercados mundiales y otras culturas; pero hemos avanzado apenas en autonomía gubernamental, dejando para otros momentos nuestra propia autonomía interna.
Entiéndase como autonomía gubernamental a la capacidad e intención del Gobierno Central, con base en el ordenamiento jurídico, para permitir que las instituciones provinciales y municipales, además de otros organismos de desarrollo locales, puedan emprender acciones debidamente financiadas para mejorar calidad de vida de quienes viven en esta región. La autonomía implica no depender de ese Gobierno Central, cualquiera que sea, ni en la planificación ni en el financiamiento de la ejecución de los planes de desarrollo.
En esta línea, la autonomía interna involucra a cada ciudadano, a cada institución, a cada organización y a cada empresa para que en conjunto y formalmente articulados puedan generar el escenario adecuado de la autonomía, tanto en contextos sociales como financieros. La autonomía implica generar, también, nuestros propios recursos financieros para capitalizar los planes de desarrollo.
Bien puede Manabí tener una autonomía del Gobierno Central, pero al mismo tiempo esa autonomía requiere la capacidad local para sustentarla y defenderla, no políticamente sino con capacidad financiera; la autonomía real se la defiende con dinero y producción, proveniente de la misma región autónoma.
Consecuentemente quienes vivimos y trabajamos en Manabí debemos empezar a generar los suficientes recursos financieros para sustentar nuestra tan anhelada autonomía y el hacerlo solamente implica ser cumplidores con nuestros impuestos, otras imposiciones tributarias y nuestros aportes personales. Primer paso.
Considero que debemos demostrarnos a nosotros mismo la responsabilidad sobre nuestros impuestos para que nos sirvan a nosotros mismos, al menos al principio para luego si incluir los aspectos de solidaridad y subsidiariedad; esa responsabilidad denota, además de pagarlos, asegurarnos que es para el desarrollo de Manabí.
Sobre las otras contribuciones es necesario decir que los aportes que hacemos a instituciones como IESS, a través de las instituciones y empresas en las que laboramos, reflejen que son provenientes de Manabí. Ejemplo para analizarlo: ¿el número patronal de la empresa o institución en la que Usted trabaja es de Quito o de Guayaquil o de Manabí? Si es de Manabí bien, pero si es de otra provincia significa que esos aportes que hacemos sustentan análisis financieros y/o socio-económicos de otras regiones diferentes a Manabí.
¿Qué pasa con las obligaciones a entidades de derecho privado o instituciones como Pacifictel o SAYCE o las Direcciones provinciales o Intendencia o impuestos por rodaje? ¿Acaso son recursos financieros de una gran ‘caja’ fiscal que no son parte del desarrollo de Manabí? Simples preguntas para encontrar la punta del enredo de la fuga de dinero de la provincia.
El segundo paso es impulsar los mecanismos necesarios para que en Manabí se estructure un verdadero sistema financiero autónomo con una banca también autónoma que sustente los proyectos y emprendimientos que se ejecuten en beneficio de Manabí; una banca privada que facilite los trámites para las importaciones y exportaciones, para los créditos productivos, así mismo que brinde servicios de alta calidad
El sistema financiero implica que tanto bancos privados así como cooperativas de ahorro y crédito sean también autónomos de tal manera que sus productos financieros estén orientados a sustentar el sistema político que en este caso es la autonomía de Manabí.
En cuanto a la banca pública gubernamental debe establecer mecanismos de apoyo al desarrollo de Manabí articulando sus productos con los de la banca privada, conforme la normativa legal nacional y de la región autónoma.
En conclusión, más allá de la autonomía gubernamental está la necesidad imperiosa de empezar a estructurar una autonomía financiera para Manabí y para ello tiene todas las herramientas necesarias: población que supera el millón de personas, mano de obra de calificación alta, media y baja, sector empresarial diseminado en toda la región, puerto marítimo internacional, tres aeropuertos, sistemas productivos principales y complementarios y un sistema educativo integral (escuelas, colegios y universidades).
Entonces, la voluntad política interna está ya decidida, nos falta dinero que sustente la autonomía de Manabí, pero dinero que no debe sola y únicamente venir del Gobierno Central, sino generado por la propia región.
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