El Autonomista.com

Junio 25, 2008

OPINIÓN

Clasificado bajo: Opinión, Edición 241 — El Autonomista @ 3:18 am

Entre el si y el no!


Marco Arteaga Calderón | artecal85@yahoo.com

Tal vez tengan razón los gringos cuando nos visitan y nos observan y concluyen diciendo, en su entrecortada y fastidiosa media lengua, “Ah! Ah!, Ecuator es un país mucho, pero mucho folklórico”. Término, desde luego, que nada tiene que ver con los valores tradicionales culturales internos. Mas bien con los comportamientos de las relaciones sociales diarias de los ciudadanos, en función de los cuales puede suceder cualquier cosa. Lo sorpresivo, lo raro, lo inverosímil es lo folklórico. ¿Qué más folklórico, en este sentido, que las repetidas y dañinas presidencias de Velasco Ibarra para el desarrollo del país, con las repetidas y dañinas torpezas con que embobó al pueblo, mientras sacaban provecho unos cuantos avivatos? Qué plantón para Ripley, de haber nacido aquí, con su tema de “Parece mentiras, pero son verdades”, en un mercado tan repetitivo de imprudencias en su accionar.
Allí está, para ejemplo actual, la Asamblea Constituyente. Un aquelarre confusionista que nadie entiende. Ni los “buenos” ni los “malos”. Y eso que desde Carondelet la nigromancia de alto nivel, cada cierto tiempo hostiga, fumiga e increpa a sus “siempre listos”. Ocho meses, de alto costo económico pagado por los ecuatorianos, en que, prácticamente, la Constitución está a “fojas una”. Con los lujosos asesores y todo. ¿Cuántos artículos integrarán la Carta Nacional? Tampoco nadie lo sabe. Pero, ¿es qué alguien quiere saberlo? Aunque con lo que hasta hoy es conocido, de seguro que no está listo ni la cuarta parte. Por la autoatribución de “los plenos poderes” ilegales, los asambleístas prefirieron hacer leyes (mandatos), y dejar la Constitución para “mañana”. Sólo que, intencionadamente o no, el “mañana” les quedó corto y ahora, a la velocidad de Fitipaldi quieren engañar a quienes están dentro y fuera de la tan cacareada “revolución ciudadana” y, en dos meses, entregar un antitexto jurídico, para implantar, a troche y moche, el tan especial exotérico y esotérico “socialismo del siglo XXI”. Ni Proudhon ni Kropotkin, ni Moro ni Campanella, Ni Saint-Simon ni Fourier, peor don Carlitos y su buen amigo Engels entenderían semejante mezcla alquímica, hacia la soberanía de la “propiedad social del buen vivir”.

Lo grave, más allá de la inocentada que significa, es que el mismo presidente Correa proponga ya, en campaña preparatoria, votar sí… ¿Pero, sí sobre qué, a propósito de qué asunto? Porque si tiene que ver este llamado con la Constitución nueva es un absurdo, pues que no está concluida y apenas iniciada y, en estas circunstancias nadie sabe nada. Ni los asambleístas ni los no asambleístas. ¿Ya la conoce el presidente Correa? Si la sabe, entonces que la publique y así, todos enterados, sabremos decir, enseguida, Sí o No. Pero, pedir votar sí, ahora, en este momento, es una seria irresponsabilidad. Pues los ciudadanos están siendo tratados como indigentes mentales, borregos para esquilar, como mendigos del poder esperando la nueva parusía política, de una redención final que todos desconocen… ¡Pisemos tierra conciudadanos!. La manipulación del poder político insiste hoy en que Ecuador y los ecuatorianos sigamos abrumados, sin tiempo a pensar por cuenta propia ni a reclamo por derecho, en el vacío de la enajenación social de la politiquería de siempre. Reflexionemos. Dialoguemos. Tomemos posición. Pero ahora. Porque después puede ser demasiado tarde! Usted amigo lector tiene la palabra y la obligación de actuar. Su vida también está en juego!

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