El Autonomista.com

Junio 25, 2008

OPINIÓN

Clasificado bajo: Opinión, Edición 241 — El Autonomista @ 3:14 am

¿Y EL TIGRE?


Juan Ramón Cevallos Viteri

Cuando los políticos se presentan a la palestra electoral, en este escenario es donde el pueblo y la ciudadanía pueden conocer mejor a los políticos, a los candidatos por lo que dicen antes y por lo que hacen después de las elecciones.

En la última campaña electoral para elegir Presidente de la República, entre los candidatos de buen perfil que terciaron en las elecciones, estuvo el Dr. Jaime Damerval quien puso en consideración de los electores, sus planteamientos concretos y de avanzada, divulgadas sus ideas en la columna del Diario El Universo donde colaboraba, y despertaron simpatías en los lectores que compraban el periódico en busca de su orientación, sobre todo, en temas de derecho o problemas polémicos, áreas en la que con mucho acierto incursionaba.
El Dr. Jaime Damerval es un profesional brillante, con un gran bagaje de conocimientos y experiencias tanto del derecho como de nuestra realidad económica-social-cultural; profesional y político valiente y combativo por lo que se constituyó en una buena opción para la Presidencia de la República del Ecuador por lo que el partido Concentración de Fuerzas Populares lo acogió en su seno para luego lanzarlo como candidato a la Presidencia de la República por el partido que en el pasado llegó a ser la primera fuerza política del país en la época del director Carlos Guevara Moreno, desgraciadamente por su fallecimiento se desataron las ambiciones del los miembros de la cúpula y fueron perdiendo liderazgo. En las ultimas elecciones el Dr. Jaime Damerval, sus dirigentes pensaron recuperar los espacios perdidos con su candidatura pero la realidad fue otra, habían aparecido otros líderes con fuerzas renovadas por el despertar de la juventud concientizada para aceptar el reto del cambio que demanda la comunidad ecuatoriana y que fue aglutinada por el economista Rafael Correa que hasta aquí no le tiemblan las manos para dar los correctivos y cumplir con sus ofertas de campaña sin despotismo y sin indulgencias.
El Dr. Jaime Damerval, curtido en las grandes lides políticas, ahora nos llama la atención su silencio en un momento de grandes decisiones, que es hora del aporte de las inteligencias más lúcidas para hacer el cambio que demandan las grandes mayorías ecuatorianas. No olvidemos que el Dr. Damerval es partidario de la Asamblea Constituyente y estimo que lo sigue siendo pero su corto paso por el Ministerio de Gobierno no lo dejó desarrollar sus iniciativas, más la acción de la oligarquía que no deja de luchar por mantener sus privilegios ahondando la brecha entre los de arriba y los de abajo.

Por lo manifestado nos llama la atención el silencio de ¡EL TIGRE! , como se hacía llamar en la campaña electoral pasada cuando se necesita formar frentes con líderes valientes y capaces para la lucha por un nuevo Ecuador donde el espíritu cívico y patriótico se fortalezcan, ahora que ¡LOS LEONES! se han extinguido y no dejemos que siga el mismo camino ¡EL TIGRE! , dejando la amarga sensación que su corta participación en la política activa, en estas últimas elecciones, fue circunstancial para aumentar su curriculum.

Se necesita el concurso de profesionales capaces para que emitan sus criterios orientadores para la reorganización de la Corte Suprema de Justicia para abajo, si hay necesidad o no del cambio de estructura, si es conveniente o no el cambio de la sede de la Corte Suprema de Justicia y no dejarse llevar por la novelería de ¡LOS FIGURINES!, ni por aquellos que están en la función judicial en la Corte Suprema, y no han hecho nada por el cambio, menos por alcanzar una ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA ágil, imparcial y eficiente. Estos vacíos y silencios de quienes pueden aportar con sus luces, ideas, iniciativas y opiniones son las que se necesitan para el cambio del nuevo Ecuador que todos deseamos.

Más los cambios inevitablemente se producen. Las Patrias iniciales dejan de ser tales. Se transforman, conforme avanzan las Naciones. Entonces, inevitablemente, contra todos aquellos que se oponen, también deben transformarse los símbolos, para guardar coherencia con las nuevas condiciones. Para responder a los nuevos sueños. Esto es lo que reclama Tania Hermida como portavoz de la sociedad civil. Exigencia incontrastable a la cual, por cierto y como no puede ser de otra manera, se oponen los conservadores de siempre: el poder económico, el fáctico, los militares en desuso, puesto que también las transformaciones simbólicas permiten a los hombres avizorar nuevas épocas.

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