El Autonomista.com

Junio 25, 2008

OPINIÓN

Clasificado bajo: Opinión, Edición 241 — El Autonomista @ 2:08 am

Un salario digno en la perspectiva autonómica


Carlos Dabdoub Arrien | cdabdoub45@hotmail.com
A pesar de la sorna, dudas o maleficios planteados por funcionarios del gobierno central y algunos que dicen ser “autonomistas”, sobre el salario digno departamental, finalmente éste ya es una realidad. En efecto, el sector laboral y los empresarios concertaron y firmaron el acuerdo tan esperado por los trabajadores y el pueblo en general.
Dicho incremento salarial obedece al mandato popular, emergente del categórico 85,6% que votó por el sí el pasado 4 de mayo en el referéndum aprobatorio del Estatuto del departamento autónomo de Santa Cruz. Es decir, el salario digno es fruto de la decisión del pueblo soberano. En este ámbito, debe destacarse que no fueron necesarios bloqueos, marchas ni confrontaciones para decidir los alcances de este salario departamental. Una vez más los cruceños demostraron que en una mesa de negociación, al menos en estas llanuras, se puede dialogar y encontrar las soluciones de la región.

La aprobación del Estatuto rompió la hegemonía del poder central, que desde la creación de la República había establecido su agenda y las normas que manden en el territorio boliviano. Al votar Santa Cruz dos veces por la autonomía departamental, quedó establecido un nuevo modo de decidir las cosas, o sea, el proyecto regional no es impuesto en la sede de gobierno, sino que son los ciudadanos, las instituciones y las autoridades cruceñas las que determinan el modelo de desarrollo departamental. Otro aspecto de lo sucedido evidencia que la autonomía no es sólo para elegir autoridades mediante voto democrático o poner en practica competencias con recursos. También sirve para determinar políticas públicas departamentales que busquen los mejores caminos en aras de alcanzar mayor bienestar para la gente y una mejor calidad de vida. La autonomía se ejerce gobernando, por eso que el cambio de nombre de prefecto a gobernador no es casualidad, porque este título expresa justamente la capacidad de tomar decisiones, vale decir gobernar, más cerca de la población.

En ese afán de encaminarnos al bien común, sin duda hay dos elementos adicionales. El primero, la sana intención de “igualar siempre hacia arriba” y con iguales oportunidades, y la otra, es la concienciación que la autonomía es como un plebiscito que se construye diariamente y por todos. En el caso del salario digno, los empresarios se han comprometido –igual que todos los sectores y las personas–, con este modelo democrático, para hacerlo solidario y humanista. Sin duda, esta iniciativa abre nueves cauces de fe y esperanza entre la gente que sueña con un mundo mejor.
Para que el efecto social de este acuerdo cumpla un objetivo más allá de lo regional, esperamos que el gobierno central tome como ejemplo esta forma de gobernar y lo ponga en práctica en Bolivia, sobre todo considerando las necesidades de los sectores de educación, salud pública y la misma policía.

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