El Autonomista.com

January 23, 2008

OPINIÓN

Filed under: Edición 232,Opinión — El Autonomista @ 8:28 am

Una asamblea secuestrada


POR Marco Arteaga Calderón
artecal85@yahoo.com

Cuando los que ahora están en el poder gritaron ayer contra la partidocracia, fueron muy claros en decir que había llegado el fin del engaño, del amarre, de la insidia, de los procedimientos tortuosos de hacer política. Incluso se habló, aunque con gesticulaciones circenses, contra la alcahuetería del clientelismo y a favor del protagonismo de los valores sociales y los principios ideológicos. El Estado paquidérmico en su pesado y corrompido centralismo y las burocracias doradas implicadas las petroleras, desde mucho antes, habían agostado
su destino. La mañosería de “los de siempre”, en jugar con la cosa pública y el pueblo a su antojo, no tendría cabida, a partir de hoy, en que la democracia a plenitud sería la única puerta abierta para promover el desarrollo y el bienestar. También en plenitud de libertad y de justicia. Pero esto fue hace más de un año. En campaña, desde una tarima prestada a un partidócrata populista. En medio de cánticos patrioteros y tics nerviosos que aparentaban sonrisas. Al momento estamos en lo mismo que sucedía antes. De nuevo los tortuosos procedimientos de hacer política. Sólo que hoy en medio de abundantes procacidades diarias, torpezas ideológicas e infantilismos neuróticos no superados.

La Asamblea fue convocada a través de la Constitución y mediando la decisión del Congreso, y la consulta popular determinó sus plenos poderes para una transformación institucional y una carta nacional moderna, a ratificarse por un referéndum posterior. Haciendo caso omiso de este mandato que, por ningún motivo solicita interpretación ya que su planteamiento es jurídicamente taxativo, los 80 oficialistas de la mayoría han decidido, cayendo en una trampa de ambiciones políticas inconfensables, hacer su “regalada gana”. Contradiciendo toda lógica de madurez social, este oficialismo declara, con sus actos, una presencia dictatorial, para en semejante contexto de imposición y chantaje definir una nueva institucionalidad democrática. ¿Es que el fin justifica los medios por fraudulentos e ilegítimos que sean? ¿Aberración, desvarío, confusión o autoengaño por la ilusión farandulera del poder? ¿Abanderamiento de la demagogia? ¿Y no es que tal cual enseñaba Aristóteles hace tantos y tantos siglos, y clamado a gritos por todas las historias de todos los poderes, con la demagogia viene de la mano la tiranía? Y está claro que la tiranía, por ética y por estética, no puede permitirse. Pues niega la libertad. Y sin libertad no existe la justicia. Y sin justicia es imposible la dignidad humana. Como dejó escrito Albert Camus “Nos asfixia esa gente que cree tener la razón absoluta, para todos aquellos que no pueden vivir sino en el diálogo, este silencio es el fin del mundo”.

Sí, la Asamblea desgraciadamente está secuestrada. Secuestrada por una estructura y funcionalidad impertinentes. Secuestrada por la incapacidad de comprender un poder que tiene encandilados a sus integrantes. Secuestrada por el irracional manoseo de un gobierno central inseguro. ¿Cómo así, por ejemplo, primero hacer leyes y luego remendarlas, estilo parche, a una Constitución que en principios y dogmáticamente las contenga? ¿Tiene que ver, tal vez, esta novedad con el “socialismo del siglo XXI? ¿O es una forma de volver a los de siempre con las típicas trampas del morboso clientelismo politiquero? De todas maneras, no estaría mal que la Asamblea sea liberada de su secuestro…¿Hay aun algo de tiempo?

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