El Autonomista.com

Junio 13, 2008

OPINIÓN

Clasificado bajo: Opinión, Edicion 240 — El Autonomista @ 1:45 am

¿Ha muerto la utopía?


SEGUNDA PARTE
Daniel Gorosito Pérez | danielgorosito@prodigy.net.mx

La primera obra que precisamente dio vida al género utópico fue la “Utopía” en l516 escrita por Tomás Moro. El autor no vivió al margen de su tiempo, por el contrario, tuvo activa participación en la vida política.

Electo al parlamento inglés en l504 y a la presidencia de la Cámara de los Comunes en l523, fue designado en l529 Canciller, cargo al que renunció al romper Enrique VIII con el Papa.
Nunca accedió a respaldar al rey en su determinación de divorciarse de Catalina de Aragón, ni a reconocer la supremacía religiosa del monarca, lo que motivó la enemistad del dueño del trono y tal como era previsible, el duro proceso que lo llevó al cadalso. Terminó pagando con la vida su fidelidad a los principios que defendía.

Es también interesante constatar que en muchos aspectos, los pensadores utópicos se adelantaron a su época, y lo que en algún momento parecía utópico, terminó por convertirse en una conquista lograda o en un derecho reconocido.
En lo político Tomás Moro se adelanta a las modernas estructuras democráticas, propone la reducción de las horas de trabajo y en lo religioso , aboga por la libertad de conciencia, lo que lo transforma en un pensador contemporáneo.

Tomás Moro concibe la isla maravillosa de Utopía como un modelo alternativo a la sociedad inglesa carcomida por los impuestos, la miseria, el robo y la corrupción (ya lo decían los romanos: “nada nuevo bajo el sol”). Una audaz denuncia del escritor que lo llevó al patíbulo.
Para Tomás Moro; que escribe su obra bajo el impacto del descubrimiento de América, aquello que ya no es posible en el viejo mundo, lo es en el nuevo. Su obra influye directamente en los “modelos de colonización alternativa” que se proponen a lo largo del siglo XVI. Incluso se propuso en determinado momento a Carlos V detener la migración hacia América, aislarla totalmente y llevar adelante en nuestro continente, la idea utópica de Moro, proyecto que Carlos V estudió seriamente pero que obviamente nunca se concretó.

Como lo destacara en su momento el ilustre pensador venezolano Arturo Uslar Pietri, en realidad fue el descubrimiento de América, el encuentro con los indígenas en estado de naturaleza (percepción equivocada), lo que suscito en Europa el concepto del “buen salvaje”, recogido por Rousseau y que tendría un impacto tan grande en el pensamiento europeo. En realidad, las imágenes del “buen salvaje” y del “estado natural”, de un mundo feliz sin propiedad privada, se transformaron en conceptos que, como un río subterráneo, recorren vigorosamente el pensamiento europeo desde Rousseau a Carlos Marx, de donde podemos deducir que todos los grandes proyectos de ingeniería social experimentados en el pasado siglo XX , tienen como punto de partida, como lejana y fecunda simiente, el impacto que el descubrimiento de América tuvo en la conciencia intelectual europea.

Nuestro continente, que en principio parece no tener un lugar demasiado destacado entre los grandes nombres del pensamiento político, resulta sin embargo ser el punto de partida de una línea genealógica que llega hasta nuestros días.
Paradójicamente, América aún espera la utopía.

Hasta que nos encontremos de nuevo…

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