OPINIÓN
Pensiones de los jubilados

Juan Ramón Cevallos Viteri
El país tiene rato hablando, discutiendo sobre la homologación de sueldos y salarios ¿Qué ocurre en la realidad?. Todo se queda en el papel porque falta decisión para cumplir con las justas aspiraciones ciudadanas conforme a la ley. Las autoridades, los funcionarios se escudan en el manido pretexto que no hay “plata” pero hasta los “ciegos” se dan cuenta que para otros menesteres si hay dinero, lo que significa que falta entereza de las autoridades que con paños tibios ha tenido adormecido al pueblo que ahora ha comenzado a despertar para exigir sus derechos.
Se dictó la ley de homologación para empleados y trabajadores que hasta ahora no se cumple a cabalidad, y en algunos sectores de trabajo se la cumple a medias según las conveniencias políticas, convirtiendo lo que fue una solución en una agravante de los problemas sociales. Así lo que fue una conquista de las luchas de los trabajadores, de los auténticos dirigentes, que hay que diferenciarlos de los vividores del sindicalismo, existen otros sectores que tienen influencias y poder para reclamar la homologación y su aplicación con éxito. Unos los consiguen según el grado de poder que tienen ampliando la brecha entre los de arriba con los de abajo ¿De quién es la culpa? Lógicamente de los gobernantes que se acostumbraron a atender los reclamos con medidas de hecho o al poder político o económico, y así nuestro país va camino a la disolución como lo vislumbran algunos analistas políticos.
La homologación es una medida equitativa porque hay algunas personas que ganan buenas remuneraciones, y otros no, en iguales trabajos por lo que es de justicia que se igualen las remuneraciones para trabajos iguales o de iguales responsabilidades y, en otros casos, se las rebaje y se le aumente a los que ganan sueldos de hambre o que no llenan ni siquiera los elementales requerimientos de las necesidades vitales.
Se escucha en diferentes sectores reclamar la homologación, incluido el ejército con un ex Ministro de defensa a la cabeza pero nos olvidamos de los héroes del Cenepa cuyas pensiones de jubilación es justo que se las tome en cuenta para que con una digna pensión puedan vivir tranquilos con bienestar, algunos se quedaron sin piernas ni brazos y reciben pensiones que avergüenzan a un Estado civilizado. El buen gobernante, el buen legislador deben poner especial atención para la solución de estos problemas. El incumplimiento de estas obligaciones debe ser motivo para la revocatoria del mandato. Hay jubilados con buenas pensiones de jubilación que están ocupando buenos cargos públicos.
Estas marcadas desigualdades, señalan las injusticias en el país. Hubo un legislador, el diputado Marco Proaño Maya que después de analizar la problemática presentó un proyecto que tendía a aliviar la situación de los jubilados por lo que merece la gratitud y respaldo de la ciudadanía consciente que sabe que a la vejez, es a donde todos nos encaminamos y por lo tanto, hay que proteger la retirada de los últimos días con justicia y sentido humano.
Cuando al hombre lo invade la soledad y los males penetran por sus órganos vitales, es cuando más se siente el calor de la amistad, el afecto familiar, la solidaridad y el sentido de hermandad que cuando se descuidan los golpes vienen a ser más fuertes que los que se reciben en tiempos normales porque en aquella edad ya no se los enfrenta con posibilidades de resistirlos.
Estos hechos son formas de violencia que en los actuales tiempos estamos convencidos, que la vejez, hay que vivirla con la cabeza en alto, exigiendo justicia hasta el último aliento de vida como ejemplo para las futuras generaciones y para que éstas no sufran la marginación a donde se los quiere ubicar.
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