El Autonomista.com

April 13, 2008

OPINION

Filed under: Edición 236,Opinión — El Autonomista @ 3:03 am

La educación política es un imperativo


POR Lenin Manuel Moreira Moreira

La educación en sentido universal y la ecuatoriana, en particular, será siempre motivo de comentario dado su insoslayable presencia en la colectividad, como por su innegable importancia en el inexorable campo de la dinámica social.

El hombre, sujeto de la educación, es dentro de la naturaleza y la sociedad quien interactúa con ambos, a través de vivencias pragmáticas y la información exógena por medio de la lectura y el estudio sistemático de la educación formal y la educación no formal.

Pero el ideal de educación, que es el anhelo de ésta, sigue siendo el principio fundamental de lograr un tipo de individuo que armonice con el medio físico circundante y el entorno social del que forma parte.

Para ello es preciso ubicar al hombre como ser de cultura, que piensa, siente y que sus manifestaciones tangibles responden a su nexo familiar y socio económico del ambiente y época que le toca vivir.

Es decir, que siendo de suyo, intencional por el individuo, es de necesidad colectiva porque representa un derecho ancestral y por ende jurídico de la grey humana, en virtud del cual la persona lo reconoce que forma parte de un conglomerado y por lo tanto tiene deberes que cumplir ante éste, ya que es de una comunidad regida por costumbres, leyes y reglamentos donde se obedece un orden, y a esto se llama orientación política.

Desdichadamente, en Ecuador, el vocablo política ha sido – y es- satanizado por el equivocado uso que le han dado seudo- dirigentes que engañan a quienes creyeron en ellos, en aras de aspirar a una patria mejor, y, al contrario, se beneficiaron los primeros en perjuicio de las grandes mayorías.

Este sector que ha detentado y detenta el poder, le conviene que el pueblo no se eduque políticamente, y sutilmente impide que el porcentaje mayor de ciudadanos, a pesar de acceder a la instrucción -no educación- formal, conserve la concepción ingenua de que la educación y la política son incompatibles y que ésta se superpone a aquélla y sólo está encarnada en grupos de élites hegemónicas.

Ante la serie de equivocaciones, -con las honrosas excepciones- de los ecuatorianos en las urnas, por reincidencia y la manipulación de los demagogos de siempre, es imprescindible que las nuevas generaciones sean educadas políticamente -no proselitistamente- desde las aulas de escuela y colegios, con la finalidad de desarrollar la conciencia crítica, a través de una educación netamente reflexiva, con una materia que eleve el civismo del estudiante para estimular el respeto el orden constituido en el forjar ciudadano que conozcan sus deberes y derechos.

Deje un Comentario