El Autonomista.com

March 28, 2008

OPINIÓN

Filed under: Edición 235,Opinión — El Autonomista @ 7:15 am

Se está colmando la paciencia


POR Juan Ramón Cevallos Viteri

Otros de los males de nuestra sociedad son los dirigentes, los elementos representativos, los ciudadanos activos que se adocenan a una posición cómoda. Hablan y hablan; critican y critican de todo y por todo pero son incapaces de enfrentar a los problemas. Cambian de actitud cuando llegan al momento de encarar el problema y como se dice en el lenguaje popular, bajan la guardia como si no pasara nada. Se desgañitan criticando a tal o cual gobernante, magistrado, funcionario o juez, pero llegando el momento de confrontar la realidad con hombría no dicen ni pío, y de esto se hacen y nos hacen daño porque aparecen ante los ojos de las personas serias, altivas y responsables como paniaguados que no sirven ni a dios ni al diablo.
Nos viene esta reflexión a raíz de la agresión a nuestra soberanía por parte del gobierno colombiano que preside álvaro uribe. El presidente rafael correa apenas tuvo el conocimiento de los hechos, presentó la enérgica protesta y denunció ante los organismos internacionales para que se tome la decisión justa como así lo hizo el grupo de rio y en esas reuniones el presidente correa adoptó la posición digna y sin rodeos llamando las cosas y los comportamientos con sus nombres, y como él lo dijo llamando al pan pan y al vino vino. Esta es la lección que debemos aprender para adoptar una posición altiva y patriótica ante jueces, magistrados y gobernantes inmorales y corruptos, esto no quiere decir que debemos insultar. De ninguna manera. Hablar claro con la verdad no significa injuriar sino de manera cívica ayudar para que las cosas se hagan bien. ¡y qué falta nos hace la participación ciudadana para dar ideas, corregir y precautelar la moral pública!
En esta época en que vivimos nos parece que entre más técnica y civilización tengamos hay más corrupción, y si esto no se corrige con valiente frontalidad, los problemas se agravan y tendremos que aceptar que la decadencia de la sociedad es un hecho que anuncia el ocaso de una civilización que dará origen a otra, lo que no significa volver a comenzar como nos enseña la historia.
Estos motivos nos llevan necesariamente a considerar a la familia, a la educación de donde nace y debemos fundamentar la fraternidad humana con cuyas vivencias enfrentaremos y resolveremos los problemas socioeconómicos que nos rodean.
Debemos entender que la solidaridad es un movimiento que debe ser mundial y no practicarla solamente cuando hay emergencia sino todos los días para el desarrollo conforme al avance de la técnica y la ciencia en la armonía con una nueva mentalidad que esté a tono con la cultura y civilización, viviendo en paz con los pueblos del orbe.
Son las desigualdades las que ahondan los problemas, alejan la justicia y no permiten la participación y oportunidad para servir, crear defendiendo el derecho a la cultura que le corresponde al estado promover y proteger pero sin determinar la clase de cultura que se debe adoptar.
El enfrentamiento con el agresor ante todos los países de américa, dio un ejemplo de valor y frontalidad con que se deben encarar los problemas, sentando precedentes históricos para las futuras generaciones porque ya fuimos víctimas de la agresión peruana donde se impusieron los burdos intereses de las grandes potencias cuando los pequeños podemos unirnos para enfrentar a los colosos que pretenden imponer sus tesis.
Los derechos de los hombres y de los pueblos son los que deben impulsar el ejercicio de la libertad y no del libertinaje que permite el auge de la delincuencia que amenaza arrasar con la tranquilidad y bienestar de los habitantes de la Tierra.

Deje un Comentario