OPINIÓN
La decadencia de los valores
POR Milton Bowen Rivera
La moralidad basada en las enseñanzas de las sagradas escrituras incluye la honradez y la integridad. No obstante, se ha generalizado el engaño, la corrupción y el fraude. Lamentamos los casos de extremada falta de honradez de algunos funcionarios públicos, que han sido noticias en primera plana en los periódicos que se editan en nuestra querida ciudad, la provincia y el país, por que la codicia ha acabado con los principios morales.
La sociedad manabita y ecuatoriana, a mi manera de ver, a estas alturas necesita de un conjunto de valores fundamentales que le den seguridad y dirección para que goce de estabilidad y prosperidad, porque es necesario que la gente que la compone posea una base sólida de normas establecidas, a fin de discernir lo correcto de lo incorrecto y lo bueno de lo malo.
Si las personas. y en especial los políticos, decidieran guiarse por los valores éticos, morales y espirituales, pudríamos esperar que alguna vez disfrutemos de una vida estable y feliz con menos injusticia, más equidad y mayor democracia.
La persona honrada es veraz y no engaña. Es justo al tratar con los demás. Es franca, honorable y no es falaz. Además es íntegra y nunca estafa, ni miente a sus semejantes. Las personas honradas contribuyen a un ambiente de confianza que produce actitudes sanas y relaciones entrañables.
La pregunta es: ¿Son felices tales personas? En realidad, tienen razones para serlo. A pesar de la corrupción y el engaño se han generalizado o quizás debido a ello, muchas personas admiran a quienes son honrados. Además, sin importar la edad que tengamos, esta es una cualidad que esperamos ver en aquellos a quienes consideramos amigos.
Qué enseñanza se ha difundido en la cristiandad, en cuanto a los principios éticos y morales, cualidades muy necesarias para ser honrados en un mundo falto de honestidad, seriedad y respeto.
¿Será delito decir la verdad?




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