El Autonomista.com

Marzo 28, 2008

OPINIÓN

Clasificado bajo: Opinión, Edición 235 — El Autonomista @ 7:08 am

Desaforada campaña mediática

internacional contra el Ecuador


Por Marco Villarruel Acosta

Aunque para algunos ecuatorianos lo que vamos a contar a continuación no es realmente una novedad, porque se la vive todos y cada uno de los días, ahora todos los hombres y mujeres de nuestro país vivimos la acometida de los grandes monopolios mediáticos del mundo.
Ahora es el periódico español El País, que es parte visible del Primer Ministro Rodríguez Zapatero, actual representante del llamado partido socialista obrero español, el que sin descanso intenta involucrar al gobierno actual con el movimiento guerrillero colombiano Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
Para ello se vale de una periodista llamada Mayté Rico, quien en sus despachos desde Bogotá se ha dedicado a endilgarnos toda clase de acusaciones en relación a nuestra cercanía con las fuerzas irregulares de Colombia. La mal llamada periodista no alcanza a citar las fuentes como lo haría cualquier profesional de la comunicación sino que se escuda en muletillas usadas para engañar a los lectores, como “cuenta Miguel, un ex guerrillero…”
Este misterioso delator dice que los generales ecuatorianos reciben dinero, que un traficante internacional de nacionalidad ecuatoriana provee desde hace muchos años de armamento a las FARC y muchas mentiras más.
No hay que olvidar que el diario El País es parte de un enorme conglomerado mediático que comprende periódicos de papel, virtuales, canales de televisión, editoriales, emisoras de radio en España y en algunos países latinoamericanos. Bueno es mencionar que el viejo monstruo mentiroso, odiado por el pueblo colombiano, llamado Caracol Radio es ahora también propiedad del grupo español Prisa, dueña del diario El País. De paso recordemos también al señor Yunda, Director de CONARTEL que en las frecuencias de AM en Quito,funciona una radio que a veces sale con el nombre CARACOL y que reproduce todos los días el nauseabundo noticiero colombiano. Otra cadena nacional privada también reproduce el noticiero a todo el país.
En perfecta armonía con esa campaña que con seguridad es diseñada en las oficinas del Pentágono se encuentra el diario colombiano El Tiempo, propiedad de una acaudalada y antigua empresa oligárquica. Justamente el propietario del diario es nada menos que el Ministro de Defensa del gobierno de Alvaro Uribe.
Con perfecta desvergüenza y falta de ética periodística se unen El Espectador de Colombia, El Comercio de Lima, el Mercurio del Lima, así como las agencias de noticias y muchas páginas electrónicas que viven de copiar las noticias de los grandes rotativos mentirosos. En este sentido han sido seriamente cuestionadas las agencias Reuter y BBC ambas de Inglaterra, en parte por guardar silencio y en parte por tergiversar las informaciones.
El trato de los medios de comunicación del imperio es tan humillante con nosotrosque basta hacer un somero examen de contenido de sus páginas para darnos cuenta que nos tratan como elementos folklóricos, caribeños o “bananeros”. En sus páginas aparecemos solamente cuando los escándalos o las catástrofes nos azotan, así que la idea que los europeos tiene de nosotros es la que difunden estos medios que viven del escándalo y de la mentira.
Definitivamente estos medios no sintonizan lo que ocurre actualmente en el Ecuador. Acostumbrados como están a especular hasta conseguir el objetivo de garantizar el poder a las oligarquías nacionales, no se detienen en derramar toneladas de mentiras y especulaciones.
En todas partes del mundo se levantan las voces para acabar con este domino informativo y para ello proliferan los medios alternativos, especialmente a través del Internet. Por esa razón el foro sobre medios de comunicación reunido en la Universidad Central y que prepara el mandato sobre la comunicación que habrá de discutirse en Montecristi, contempla el acceso libre al Internet y a las nuevas tecnologías.
El mundo está cambiando y con él los medios de comunicación social que deberán dejar un espacio para que las mayorías populares se manifiesten y tengan el mismo derecho que tiene la burguesía para emitir sus mensajes.
Al respecto digamos que no habrá revolución ciudadana ni nada parecido si no se establecen nuevas reglas de juego con los medios de comunicación y con los periodistas.
Resulta risible que a estas alturas de la vida política del Ecuador se susciten escenas como las de la periodista de Teleamazonas que ávida de protagonismo escenificó un lamentable incidente, aupado a su tiempo por la eterna vedette de la televisión, Carlos Vera.
Como podemos ver, si algún campo de la actividad humana necesita un poco de orden, moralidad y solvencia profesional es justamente el de los medios de comunicación.

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