El Autonomista.com

Marzo 12, 2008

OPINIÓN

Clasificado bajo: Opinión, Edición 234 — El Autonomista @ 8:15 pm

Ingrid Betancourt


POR Karla Intriago Zambrano
kainza84@yahoo.com

Hace poco ella, mediante una sentida carta, “tendió su alma sobre el papel”, cada palabra era una súplica de libertad, un grito, un gemido desde adentro, que se estrellaba contra las paredes del terror y del más mínimo respeto a los derechos humanos. Ingrid Betancourt Pulecio, daba señales de vida.
Una vida que ya no fue más la misma. Eso de compartir con su familia, amigos, luchar por un país mejor, se acabó súbitamente cuando en febrero del 2002 fue secuestrada por el grupo guerrillero FARC. Ahora, ella no tiene ganas de nada, inclusive esa vida, después de 6 años de injusto arrebato a su libertad y fundamentales derechos, ha sido un ruego infructuoso a los indolentes, a los insensibles, a los impíos a quienes no les conmueve el dolor de una mujer, el llanto de una madre y el clamor de un pueblo que sólo pide PAZ.
Su estado de salud ha despertado la preocupación no sólo de la sociedad colombiana sino de los latinoamericanos y el pueblo francés. Y es que Ingrid Betancourt denominada (desde el país galo) la “Juana de Arco de Los Andes”, prácticamente está muerta en vida, pagando un precio muy alto que no tiene razón de ser. “La felicidad es triste. El amor alivia y abre heridas nuevas… es vivir y morir de nuevo”, dijo la rehén colombo-francesa en una conmovedora misiva publicada en el Diario El Tiempo.
Es indudable que el tema de la guerrilla, ya no sólo se queda en el territorio del vecino país de Colombia, sino que ha traspasado las fronteras, ha enfrentado a mandatarios, familias enteras, pero el problema sigue vivo, donde se da un paso de solución y se retrocede tres.
Sería sumamente penoso que una mujer ejemplo de vida y trabajo muriera en manos de un grupo que infunde el terror, el miedo y la angustia. Oremos por Ingrid Betancourt, para que tenga la alegría de ver a sus hijos, a su esposo y a su madre. Para que la paz no sea simplemente la mera representación de una paloma blanca y una rama de olivo, sino un hecho tangible, real y concreto.
Sólo Dios sabe cuántas noches de dolor y sufrimiento ha pasado Ingrid, sólo Él sabe los infernales castigos que guerrilleros le han impuesto, como lo que ocurrió luego de que la ex candidata presidencial intentara escapar de sus captores. Sólo Dios sabe cuántas oraciones ha elevado por sus hijos y cuántas ansias tiene de volver a respirar el indescifrable aire de la libertad… y sólo el Creador sabe si eso será posible algún día o si la muerte sea “una opción dulce” para ella.
Acabamos de celebrar el día Internacional de la Mujer y como mujer, expreso mi rotundo rechazo a la violencia, a la deshumanización de la humanidad, a los grupos guerrilleros, al maltrato contra la integridad física y psicológica de la mujer y a todo acto que atente a los derechos del hombre, la mujer y los niños. Es por eso que me uno a los miles de ciudadanos que esperan que las FARC liberen pronto a Ingrid Betancourt Pulecio, antes que sea demasiado tarde.

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