OPINIÓN
Harry Potter, el niño que vivió

POR Alejandro Rodríguez Solórzano
alejandrock10@hotmail.com
Esta es mi crítica para un libro que hace una semana terminé de leer, se trata del más ansiado tomo final de la saga que acaparó la literatura europea juvenil de la década; sí es Harry Potter y las reliquias de la muerte.
En lo personal pienso que es genial, empezando por poner un epígrafe a cambio de una dedicatoria. El primero es una traducción al inglés (acá es al español) de una cita de las Coéforas y el segundo otra cita de More Fruits of solitude, tratan sobre la amistad y la muerte.
Único en la saga este libro además de superar los récord de ventas de su antecesor (El misterio del príncipe), supera en calidad literaria (sin minimizar al anterior el cual para mí es todo un clásico), aunque es evidente que unas que otras cositas se han ido perdiendo este se distingue por lo bien realizado que ha llegado a ser. Es diferente, los personajes alcanzan notablemente una madurez superior a la de los otros tomos. La evolución de ellos aporta sin perder las características que los definen. Se nota que han crecido, que ya no son los peladitos que montan escobas, ríen de los demás y curiosean por donde nadie los ha llamado; sino los jóvenes adultos que pelean la última batalla por recobrar la paz y el orden del mundo mágico.
La crítica de esta obra maestra trasciende más allá de lo que yo pienso. La crítica de The Baltimore Sun, Mary Carole McCauley, alabó la serie de novelas, definiéndola como un “clásico bildungsroman”. Señaló que “al libro siete la falta mucho del encanto y el humor que distinguió a las novelas anteriores. Incluso la escritura es más prosaica”, pero añadió que, dada la naturaleza más seria del libro, “¿cómo podría ser de otra manera? Por otro lado Jenny Sawyer del Christian Science Monitor dijo que “aunque hay mucho que alabar en la serie de Harry Potter, desde su brillante mundo mágico a su narrativa de capas múltiples”, sin embargo, “una historia trata sobre alguien que cambia, y, dejando aparte la pubertad, Harry apenas cambia”. “Según lo ve Rowling, Harry camina por el camino del bien tan previsiblemente que uno percibe su victoria final sobre Voldemort como algo, además de inevitable, plano”. En lo personal, comparto con ellos que la literatura es más en prosa y que el encanto ha disminuido, pero eso le suma calidad a esas páginas. El cuarto tomo (El cáliz de fuego) fue el último libro que brilló por estos tocados líricos hasta sus páginas finales, es decir que sirvió como despedida de ese estilo medio rosado que hacía de esta una literatura infantil (ya para ese momento los niños que crecieron con Harry eran ya unos púberes), y entonces revive a Voldemort, mata a su primera víctima, y le da un giro a su estilo; más adulto, más interesante, más misterioso y una cifra de mínimo un muerto por libro.
Hasta Stephen King alabó a Rowling (la autora de Harry), defendiendo su escritura de la pluma de otros críticos a los cuales no les pareció tan genial. Según King, esto resultaba inevitable: el extremo misterio que rodeó al lanzamiento no dio tiempo a los críticos para leer y considerar con calma el libro, por lo que a muchas reseñas iniciales les faltaba profundidad. Lejos de encontrar decepcionante el estilo de escritura, le pareció que había madurado y mejorado. Cree que la temática de los libros se ha vuelto más adulta, y que Rowling claramente ha estado escribiendo con una audiencia adulta en mente desde la mitad de la serie. Comparó los trabajos con Huckleberry Finn y Alicia en el país de las maravillas, obras que también alcanzaron el éxito y se han convertido en clásicos, en parte por dirigirse a un público tanto adulto como infantil. No obstante, critica la tendencia de Rowling a demorarse en exceso en algunas situaciones, como el extenso período que los personajes pasan en el campamento, y una cierta afición a introducir soluciones mágicas sacadas de la nada para salir así de un embrollo. En parte esto resulta inevitable en un mundo mágico, pero King ve también en ello un claro indicio de que Rowling se ha divertido escribiendo el libro y ha querido compartir su humor con los lectores. En lo segundo estoy de acuerdo, y eso siempre he señalado, pero eso era parte del encanto de los primeros libros y no se podía dejar de lado.
Por otro lado el final de este último libro me pareció un tanto inconcluso, algunos personajes quedaron a un lado y Dios sabrá qué fue de ellos, por suerte siempre estará la página Web de la autora para hacer estas preguntas, esperando que no sean inventos que le pasan por la cabeza repentinamente. En especial y lo que más me disgustó fue el poco conocimiento que nos dejó el final de Voldemort. Es más me disgustó el hecho que Voldemort pudiese volar repentinamente, esa es otra de las soluciones mágicas que le resta intriga, pero uno puede pensar que es cosa de las artes oscuras y listo.
En el libro 6 (Misterio del principe) me pareció siempre el más oscuro de todos, por su temática en ahondar en la vida del señor tenebroso, haciendo que este sea mi personaje favorito (Por eso me disgustó que el final nos deje con poco conocimiento de él), y el libro 7 aborda sobre lo que pocos imaginaban, sobre la juventud de Albus Dumbledore. Me encantó cómo trataron el asunto sin revelarnos todas las verdades hasta los capítulos finales, fue fantástico a pesar de que libró la matanza de personajes (que residían en nuestros corazones) más desquiciada, pero todo por el bien de la calidad del último libro. Los que quieran saber más sobre eso tendrán que leerlo.
Por último, algo por lo que estaré agradecido toda la vida, es que J.K Rowling, jamás escribió una sola página pensando en la adaptación al Cine (Considerando lo lucrativa que es la franquicia), el final fue pensado para los fanáticos reales, no para los niños que quieren otro final feliz al terminar la película para salir a comer pizza. Gracias por estos últimos diez años de magia J.K, por llenar nuestras vidas es esos momentos donde no podíamos movernos de la cama (por enfermedad o pereza); por darnos amigos imaginarios y sacarnos una sonrisa con su humor británico, ¡Thank you very much J. K. Rowling!




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