El Autonomista.com

Octubre 1, 2009

OPINIÓN

Clasificado bajo: Opinión, Edición 261 — El Autonomista @ 7:13 am

   

De perros y motos ruidosas

Lcdo. Ángel Bello Saldarreaga
 
¡Que pena! Sí, pero parece que cambiar de mentalidad a muchos se les hace difícil, por no decir ¡imposible!
“El mono aunque se vista de seda mono queda” Reza un viejo adagio, y, cuánta razón hay.

Existen muchos ciudadanos a los que les gusta tener “mascotas” especialmente perros; esto no es malo, más aún si el perro es “el mejor amigo del hombre” ¿pero de qué hombre? por supuesto inteligente lector; es el mejor amigo del hombre (amo) que le da de comer, que le prodiga cuidados y cariño; pero si el “amo” de ese perro que es dócil y cariñoso dentro de casa le deja salir a la calle sin ningún control, este se convierte en un momento determinado en una amenaza para cualquier transeúnte que se le cruce en el camino; ¿Quién no ha pasado más de un susto por el ataque o amague de un perro callejero? ya se ha conocido de muchos ataques que han terminado en tragedias por las furiosas mordeduras de perros; hay barrios en que hay más perros que gente, no hay nada malo en aquello, pero por lo que más quieran, pónganlos a buen recaudo y sáquenlos ustedes mismos a pasear, para que así el hombre también sea “el mejor amigo del perro”.

¡Ah las motos! No se si los japoneses que son los mayores y mejores productores de motos “les encante el ruido”; pero qué barbaros ciertos motociclistas, parece que estos nacieron sordos o se hicieron sordos con el propio ruido de sus motos, bueno, eso no nos debe importar pero ¡Por Dios tenga piedad de los demás! es raro que mientras la policía persigue borrachos, algunos motociclistas se les pasean por las narices con tremendo ruido de los tubos de escape ¿en qué país vivimos? Cambiemos por favor, cambiemos.

Y para que todos terminemos felices les cuento algo: mi abuelita (que descanse en paz) me conversaba ¡hijo cuando yo era joven paseábamos en finos caballos y hasta en burros! ¡ah que hermosos tiempos! y le pregunté a mi abuelita, pero abuelita y ¿qué se hicieron esos caballos y burricos? Y me contesta mi abuelita, hijito mío de mi corazón esos caballos y burros lamentablemente se hicieron choferes.

ACLARACIÓN
Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia; porque sí hay buenos y caballerosos choferes que dan la preferencia al peatón, usan las luces de guía, y ¡ojo! No son de aquellos que con sus escandalosos pitos quieren hacer hablar a los carros; y pare de contar ¡Que Dios nos Bendiga.

 
 
 
Rayas blancas
Ernesto Intriago Z.
En los primeros días de septiembre escuché a “La Parcera” decir, (léase con la zeta) ‘voy a comprarme una cebra y la voy a cargar por la calle y cuando cruce de un lugar a otro, pum, la jecho ar suelo cruzo y ningún polecía puede decirme nada’…. Siguieron los otros personajes de “Trifulquiando” hablando del tema. El chabacano ‘que shi que la polishía extorsiona a la piiiipol’. Y el alternativo” ‘Ay sí ñañita esss que la geeemte no está acostumbrada’. Eso de lo que alcancé a escuchar hasta que me bajé del taxi… Estaban hablando de los pasos peatonales y las multas por no caminar-correr sobre ellos. Supongo, está demás decirlo.

Este programa radial, 100% manabita, lo mismo es decir, y aquí la redundancia no cabe, “100% puro”, por el lenguaje, por lo coloquial, por lo sin protocolo, sin pelos en la lengua y a veces, a lo como salga, que a pocos gusta y muchos encanta y divierte, da lecciones de creatividad criolla.

Escuchar decir a La Parcera lo que cité, dio mucha risa, risas acertadas y de razón. Ustedes dirán, “ella habla barbaridades”, yo respondo, bienvenidas esas barbaridades; lo que dijo es la solución inmediata para no infringir la norma.
La cuestión es que los peatones son estorbo para el conductor, no los soporta, como tampoco soporta que otro carro marche delante de él, especialmente los taxistas, No todos, claro, pero sí la súper-mega-gran mayoría, ni se diga de los choferes de bus. La cuestión es que el peatón más seguro se siente pasando por media calle que cruzando por las rayas blancas; prefiere infringir la norma por salvar su vida, aunque suene paradójico.

También soy de la idea que debemos cargar una cebra al hombro, o bien cargar un tachito de pintura blanca (de la que no se borra a la semana) y una brocha a la mano, por lo menos en Portoviejo, ciudad del “sálvese quien pueda”, de calles destrozadas, de pasos cebras invisibles y abusadores policías, no todos pero sí la mega-súper-gran mayoría, los de -en una mano el pito y en la otra el celular-, se ven chistosos cierto?

Respetable lector, a una ciudad sin orden y enloquecida, soluciones extravagantes.

La cuestión es que estar sentados frente a un volante da poder, es la máquina frente a la persona. Mientras la otredad se desvanece (como las rayas blancas), ¿qué nos queda?. Saber llevarnos en armonía- conductores y peatones; peatones y conductores debemos saber nuestros deberes y derechos, para poder reclamarlos; conocer la Ley de Tránsito, donde el peatón tiene preferencia, ojo, el paso peatonal es para los peatones, no está demás decirlo.
Aquí hay trabajo para el Alcalde. Portoviejo está grave, salvémoslo.

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