El Autonomista.com

February 23, 2008

OPINIÓN

Filed under: Edición 233,Opinión — El Autonomista @ 1:58 pm

Se está colmando la paciencia


POR Juan Ramón Cevallos Viteri

Los ecuatorianos somos pacifistas, tolerantes, a veces hasta el exceso. Conformistas por conveniencias o por falta de reflexión pero sea lo uno o lo otro, una situación de éstas no puede continuar “sécula seculórum” sin que en algún momento surja lo esperado: la reacción incontenible del pueblo que cansado de partidocracia, de falsos líderes, de la democracia de las “roscas” que pretenden adueñarse de las instituciones del país a costa de la tolerancia del pueblo ecuatoriano que ha comenzado a reaccionar de diferentes maneras, anunciando lo que vendrá de seguir este ambiente de audacia corrupta y de cinismo generalizado.

Hemos visto una función judicial en plena descomposición, en dúo con la función legislativa y función ejecutiva, por lo que nos preguntamos: ¿Dónde es que se toca y no salta pus?… más por la cabeza que por los costados y los pies. Hace algunos meses se paralizó la administración de justicia y ¿qué hicieron las autoridades y gobernantes de turno para aplicar la ley?… nada. Pese a que con ese procedimiento de hecho, rompieron las normas constitucionales, violaron el ordenamiento jurídico, dando la peor impresión del gobierno del estado ecuatoriano ante las miradas absortas de los países amigos que observan que los que nos gobiernan son contemplativos e indiferentes ante la ilegalidad e impunidad.

El gobierno del Economista Correa tiene un inevitable desafío con los grupos corruptos organizados que han manejado este país como cosa propia, resistiéndose a dejar sus prebendas y baluartes desde donde han hecho todo lo que les ha dado “su regalada gana”, pero esto se tiene que acabar por que ha llegado el momento de pedirles cuenta con el respaldo del soberano, el pueblo unido, porque esto no es de gritar sino de saber aplicar la justicia con serenidad e imparcialidad patriótica para garantizar la paz, el orden y la estabilidad a los trabajadores y empleados responsables que viven sobresaltados por la corrupción y la avilantez de tanto pelafustán alzado a mayores.

Lo paradójico es que mientras hablan, hacen alarde de honradez pero en el trabajo, en la práctica, hacen caso omiso al respeto de la ley por lo que en los diferentes sectores sociales, se escuchan los pedidos de sanción para los corruptos que han destrozado al país, descuidando la atención a los problemas del desempleo, la insalubridad, la falta de desarrollo.

Gobernantes que han llegado al poder sin programa de gobierno, sin ningún proyecto político, sin estudio de nuestra realidad, ni de la seguridad social. Un Instituto de Seguridad Social millonario con los aportes de los ciudadanos que cuando se jubilan reciben pensiones jubilares de hambre, institución donde se cometen los mayores atracos en perjuicio de los afiliados que son los futuros jubilados con una burocracia dorada que cuando se retiran se llevan bonos, sobresueldos, indemnizaciones, pasando de los latisueldos a las latipensiones jubilares, y ¿el resto? …pensiones de hambre que no les alcanza ni para comprar los medicamentos para atender sus dolencias, porque estos desaparecen en el seguro. No hay sanción para nadie porque las mafias están en Quito y allá, no pasa nada; por lo que se hace necesario la unidad de las asociaciones de jubilados de las diferentes provincias para que en unidad de acción, tomarles cuentas a estos eternos traficantes del dolor y los derechos de los trabajadores y empleados medios para que la revolución ciudadana los sancione conforme lo dispone la ley.

Todavía estamos a tiempo, es la oportunidad para que el gobierno del Economista Rafael Correa ataque esta institución que se ha convertido en foco de corrupción desde donde se hace más daño que desde otro organismo. Hasta aquí ningún gobierno ha tenido la entereza de reestructurarla. Esta vez, se presenta una gran oportunidad y hay que aprovecharla porque hay unidad en el pueblo y antes que se colme la paciencia con tanto ofrecimiento y en la práctica nada, porque una nueva frustración en el pueblo puede dar lugar a un estallido de violencia y sangre de gravísimas consecuencias, inclusive al aparecimiento de grupos paramilitares y guerrilleros de las que nuestros países vecinos se están lamentando.

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