El Autonomista.com

Abril 16, 2009

OPINIÓN

Clasificado bajo: Opinión, Edición 256 — El Autonomista @ 8:52 am

El Dr. César Acosta Vásquez


Carlos Intriago Solórzano | CarlosIntriago.Medic@hotmail.com

Escribir sobre este personaje manabita, es sin duda un honor para hoy llamarlo colega, pero ante todo ser un maestro formador de hombres y mujeres de la salud. Pues recuerdo cuando en tiempo de estudiante de tercer y cuarto año universitario, me dio apertura a la verdadera emergencia hospitalaria.

El doctor César Acosta Vásquez es un ser que nació precisamente en la capital Portovejense, pero su corazón se arraigó en los mares cálidos de Manta, para ayudar y salvar vidas, siendo hijo de un hombre histórico de la Medicina en esta provincia y el país, el Dr. Daniel Acosta Rosales, un verdadero científico de la salud. Su padre le inculcó ese amor y el sacrificio que implica el usar una bata médica, lo que significa el compromiso con el enfermo, además de tratar a tiempo con precisión de relojero suizo su patología y es por ello, que el destino lo llevó a esta dura carrera de servicio a la humanidad.

Su compromiso con sus pacientes en la vida hospitalaria es de cuarenta y nueve años y es así como se forma una entrañable unión entre el Hospital Rafael Rodríguez Zambrano y su persona, el mismo lo ha descrito sencillamente como su segundo hogar lo que significa no solamente un medio de trabajo, sino más bien un templo para ayudar al humilde en estos tiempos.

Al Dr. Acosta se lo conoce como un académico, pero no de aula, sino, donde las “papas queman”, en la emergencia médica, donde las veinticuatro horas una vida ingresa por esas puertas en distintos eventos patológicos o quizás por un accidente de tránsito. Y es que existe una simbiosis entre estas dos ramas, porque el médico aprende todos los días y nunca debe dejar de preguntar aquello que no sabe, y eso no lo hace ser un mediocre sino alguien con ansias de conocimientos. Por ello el Dr. Acosta transmite lo poco y nada o mucho a las nuevas generaciones que ingresan cada año al internado rotativo.

Para el Dr. César Acosta la medicina en nuestra provincia ha ido evolucionado progresivamente, y lo ha presenciado gracias a su padre que fue uno de los cirujanos más notables en nuestra tierra; la incorporación en la actualidad de distintas especialidades tanto clínicas como quirúrgicas. Además de la incorporación de modernos equipos para el diagnostico más preciso de las dolencias de un paciente.

Y es que nuestros médicos están a la par otros colegas de otras regiones del país y no hay diferencia pues han tenido las mismas materias, los mismos profesores, se consultan los mismos libros y porque se estudia en un modelo que nunca ha cambiado desde que la humanidad es humanidad: el HOMBRE.

¿Pero que espera el Dr. Acosta Vásquez de esas futuras generaciones? Que sencillamente se respete la profesión como tal; no esperar hacer fortuna a costilla del dolor ajeno; honrar los principios éticos antes que prestarse a bajas situaciones contradictorias que se pueden presentar dentro o fuera de la profesión. Ser devoto a tiempo completo de las muchas actualizaciones que hay en la medicina moderna, y lo más importante, compartir los conocimientos que se pueden perder para salvar una siguiente vida.

Sin duda quienes conocemos al maestro que es el Dr. César Acosta, no podemos dejar de agradecerle su entrega perenne a la salud y la academia, por cuanto esperamos contar con su presencia si es posible muchos años más para aprender sus valiosas enseñanzas que sirven únicamente a nuestros pacientes hoy, mañana y siempre.

One Response to “OPINIÓN”

  1. Ing. Carlos A. Lecaro S. Says:

    Yo conocí a este hombre, no en el campo médico sino en el campo político. Me precio de haber sido su amigo pese a que son más de diez años que no le he visto. El comentario que aparece en este semanario es apenas una radiografía del médico comprometido hasta la médula de sus huesos con el Juramento Hipocrático.

    Yo conocí muy de cerca al médico comprometido con los más caros anhelos de su pueblo manabita. Cuánta nostalgia se siente hoy ante la desaparición de estos “gigantes y viejos robles” de la política ecuatorian. Cuanta pena se siente ver la conducción de la Patria en manos de trasnochados guerrilleros, delincuentes “arrepentidos”, narcotraficantes disfrazados de filósofos, seudos revolucionarios con ínfulas de reyes y semi-hombres con más complejos y taras que pelos (no cabellos) en sus cabezas.

    Hace pocos años y mientras fiscalizaba el proyecto “Carrizal-Chone, Fase I” tuve el deseo de visitarle pero debido a mis ocupaciones no pude cumplir con mi propósito. Me hubiera gustado entonces darle un fuerte abrazo y expresarle personalmente mi sincero respeto y admiración a la recia personalidad del manaba más rayado, políticamente hablando, que haya conocido.

    César, a la distancia y si tienes la oportunidad de leer esta corta nota, recibe mi cordial y fraterno saludo. Eres mucho más grande que lo que describe este semanario.

Deje un Comentario