MONTECRISTI Y AUTONOMIA
Cuando la historia ha sido heroica, lecciones que se han escrito con sangre, dolor y lágrimas, cuyas huellas permanecen indelebles en el tiempo, orgullo de dignidad nos eleva de las profundas raíces que nos legaron aquellos que lucharon por la independencia de la corona española, entre los que se destaca el pueblo de Montecristi que hoy cumple 185 años de haber roto las cadenas del yugo español.
Por estas circunstancias, el semanario El Autonomista, le rinde homenaje a esta bella tierra, donde nació el más grande de todos los estadistas que han pasado por Carondelet, el General Eloy Alfaro Delgado. Sólo este hecho histórico justifica nuestra presencia como medio de comunicación, que trata de recoger el sentimiento ciudadano de una provincia y país que se debaten en la más angustiosa crisis social, política y económica.
Los pueblos son conglomerados humanos que buscan siempre rescribir su historia, en cuyos escenarios encontrará nuevos actores que tratarán con vehemencia marcar paradigmas para que su protagonismo se constituya en el mejor referente de honestidad, trabajo para toda la sociedad, que con justicia aspira días de bienestar.
En esa dirección, dimensión y dedicación se encuentra el burgomaestre Cristóbal Toro Delgado, convirtiéndose en poco tiempo, por la abundante obra pública, como un dinámico trabajador a tiempo completo por los habitantes de Montecristi, que hoy lo reconocen como el Alcalde de la fórmula “Ds”, que significa desarrollo, dinamismo y distinción de aquellos que lo antecedieron en la administración, por eso el eslogan que se viene repitiendo: “el cambio ya llegó”.
La provincia de Manabí se está reencontrando con su pasado, es decir, ignorando las páginas del infortunio, que fueron escritas por malos hijos que se equivocaron de ruta y por ende, decepcionaron la voluntad popular. Y el Alcalde lo sabe perfectamente, por eso en sus manos está el gran reto de convertir a Montecristi en uno de los cantones manabitas más prósperos, guiado y conducido sabiamente por un renovado liderazgo. Ese es el cambio generacional que Manabí espera concretar, para enterrar el oscuro pasado donde los pueblos estuvieron gobernados por caciques y gamonales de la política.
Nuestro anhelo, es que el alcalde y todos los ediles den muestra en todo momento, que están decididos a dar los pasos que la juventud sueña, dicho de otra manera, que el político del siglo XXI tenga otra concepción de la administración pública, en cuyas mentes gire la idea del trabajo honesto, creador y positivo. Ya no más corrupción y engaño para sus electores y sobretodo a sus hijos o descendientes. De la actuación transparente, del ejemplo ético y moral depende la colaboración y credibilidad ciudadana.
Y Cristóbal Toro Delgado, en cuyas venas debe correr sangre alfarista está destinado a ser la reserva moral para luchar, tal como lo hizo el Viejo Luchador, en su tiempo, por el federalismo, hoy por la autonomía manabita, ya que él conoce a ciencia cierta las penurias y angustias que padecen los alcaldes por lograr presupuestos municipales ante el imperante manejo económico centralista.




Deje un Comentario