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Junio 1, 2007

Mes de Alfaro y el Manabiismo

Clasificado bajo: Edición 219 — El Autonomista @ 12:28 pm
Junio es el Mes de Alfaro y el Manabitismo, en homenaje al Mejor Ecuatoriano de Todos los Tiempos, Eloy Alfaro, y de los acontecimientos que a través de la historia se han constituido en hitos de progreso y desarrollo para Manabí: 25 de junio de 1842, nace el Gral. Eloy Alfaro; 5 de Junio de 1864, la primera rebelión armada de Alfaro; El 25 de Junio de 1824, creación de la provincia con los cantones Portoviejo, Montecristi y Jipijapa; en junio de 1908 culmina la obra magna de Alfaro con la llegada del ferrocarril trasandino a la ciudad de Quito; el 25 de junio de 1954 se crea la Universidad Técnica de Manabí; mientras, que el 5 de Junio de 1895 se consolida el triunfo con la Revolución Liberal Alfarista.

En la turquesa del hogar manabita, en una ciudad de montaña, Montecristi, nació el 25 de Junio de 1842, Eloy, hijo de don Manuel Alfaro, español y de Natividad Delgado, manabita. Fundó la Escuela Militar, el 11 de Diciembre de 1889, con mayor firmeza de las creaciones anteriores, su planificación, proyectaba a un magnífico profesionalismo hacia las ciencias militares; creó la Academia de Guerra y la Escuela de Clases; organizó una Fuerza Armada muy respetable, para la Defensa Nacional. Eloy Alfaro fue Presidente del Ecuador en dos períodos comprendidos entre los años de 1897 a 1901 y de 1907 a 1911. Su espíritu jamás dio sociego a su espada y a su pluma, en búsqueda de la prosperidad del país, del desarrollo y engrandecimiento del Estado. Jamás hizo de la seguridad y el desarrollo nacional, un juego suma cero. Sintetizó en su propio accionar la conducción político-estratégica del Estado, fundamentada en un concepto de seguridad, como condición esencial para que el Estado -Nación pueda lograr el progreso y desarrollo, libre de amenazas y en armonía con los intereses legítimos en el concierto de naciones con las que debe interactuar, e incorporarse al movimiento general de las naciones, que desde entonces “avanzan presurosas hacia su perfección y grandeza”. “Un solo pensamiento anima a todos los ecuatorianos: El pueblo confía en los poderes públicos y los poderes públicos descansan completamente en el pueblo. Todos, unidos, inspirados por el más puro patriotismo, salvaremos a la República o pereceremos con ella.” Fuente: MIDENA

Apuntes del Ferrocarril*

Al partido que yo he tenido la honra de acaudillar, le ha tocado una época de reformas que hemos llevado adelante, amparados por la Equidad y la Justicia siempre. En otras naciones, pero de épocas reciente aún, las reformas religiosas se han verificado a sangre y fuego; mientras que los Liberales ecuatorianos hemos realizado dichas reformas con la mayor cortesía y humanidad.
Vencidos nuestros fanáticos adversarios, reaccionaban constantemente, ayudados por sus cofrades de las naciones vecinas. En 1898, hasta llegó a realizarse una colecta considerable en el Continente, con cuyo auxilio llevaron a cabo la santa cruzada que terminó con la derrota que sufrieron en las faldas del Chimborazo.
Para nuestros católicos, no era el mismo Dios, el “God” de los ingleses, el “Allah” de los turcos, o el “Dieu” de los franceses. Hasta el año de 1895, sobraban dedos de la mano para contar el número de residentes europeos en Quito, porque a todos se les miraba como herejes, y si no confesaban y oían misa frecuentemente, estaban expuestos a recibir una cariñosa apedreada en las calles, o por lo menos oír insultos y provocaciones insulsas. Tales son los enemigos del ferrocarril en el Ecuador.
Don Archer Harman profesaba la religión Protestante, circunstancia que lo presentaba como persona inaceptable, bajo ningún concepto, para los fanáticos católicos. Era don Archer un caballero cumplido en la extensión de la palabra: trabajador, activo, generoso, franco y jovial en su trato social.
Contrariedades y disgustos no faltaron como sucede siempre en toda grande empresa. Yo sólo tengo motivo de consideración y aprecio por la memoria del señor Archer Harman, en recuerdo de su porte honrado, inteligente y leal. En conciencia declaro que sin el auxilio personal de don Archer Harman, jamás habría podido realizar la obra del Ferrocarril Trasandino del Ecuador, como al fin se realizó, venciendo dificultades casi increíbles.
Estoy seguro que, cuando los habitantes del Ecuador se convenzan del honrado proceder observado por don Archer Harman, en la obra del ferrocarril, como homenaje en gratitud le elevarán una hermosa estatua en una de las cumbres de los Andes, en la vía férrea, que eternice a la vista del viajero, los esfuerzos de un hombre digno de ese recuerdo y del pueblo agradecido que la erigiera.
Termino estos breves apuntes, significando mi profundo pesar por la pérdida de esta vida del excelente amigo y buen obrero auxiliar del progreso material del Ecuador, rogando al Todopoderoso prodigue su mirada misericordiosa en favor del Espíritu del que fue Archer Harman. Por mi parte ¡honra a su memoria!”
* De “La Historia del Ferrocarril del Ecuador” escrito por Eloy Alfaro Delgado en Panamá en 1911. Recopilación histórica de Héctor Villagrán en El Nuevo Empresario. Publicado por El Autonomista con fines informativos y educativos.

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