El Autonomista.com

Octubre 8, 2007

Medardo Mora Solórzano

Clasificado bajo: Entrevista, Edición 227 — El Autonomista @ 8:11 am

“Me quedo con el liberalismo radical de Alfaro”

‘Yo soy amigo de la idea que el Ecuador tiene que buscar todos los medios para ver cómo unirse, no cómo dividirse’

Después de haberse conformado la Comisión de Juristas del Consejo Nacional de Educación Superior (CONESUP), que trabajó aproximadamente 6 meses y 15 días para elaborar la propuesta de una nueva Constitución Política de la República del Ecuador, sobre el cual trabajarán los 130 asambleístas, El Autonomista, decidió entrevistar al presidente de la citada Comisión y rector de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, el mismo que se pronunció sobre los siguientes temas:

Qué es lo más significativo que le queda a usted, al haber sido presidente de la comisión del CONESUP, que elaboró el proyecto de una nueva Constitución?
Conocer un poco más el país, ese país que siempre me inquietó, el país profundo, de las distintas regiones, de las 22 provincias. Realmente es enriquecedor haber tenido diálogos abiertos, muy francos y eso me permitió conocer mucho más directamente la riqueza del pensamiento de los ecuatorianos.

¿Y cómo se siente al haber cumplido esa tarea?
Muy halagado porque ese Ecuador que yo pensé que existía realmente existe; un Ecuador inteligente, deseoso de mejores días, de construir una mejor Patria.

¿Cuáles fueron los momentos más ardientes en los debates al interior de la Comisión?
Evidentemente hubo momentos de tensión, en discusiones, de puntos de vista que no siempre eran coincidentes, pero prevaleció siempre el respeto entre los comisionados y los puntos se fueron superando con un poco de paciencia, yo como presidente, me tocaba empeñarme mucho para que no hubieran fisuras en la Comisión, terminamos asumiendo co-responsablemente lo que hemos producido.

Entonces, salió ‘humo blanco’ de la Comisión del CONESUP?
Es lógico que no para todos los comisionados el texto refleja lo que cada cual quería, pero hay un conjunto de opiniones que se resume en el texto y eso es bueno, porque es una expresión que si podemos ponernos de ACUERDO. Esto sí es posible, y es lo que debe intentarse siempre, porque cuando usted gobierna tiene que pensar en todos y cada uno de los ecuatorianos, tiene que pensar en el bien común.

¿Y si alguna decisión afecta a algún grupo por los intereses que se generan?
Si eso afecta a un grupo, por importante que sea, debe primar el interés de todos, el interés de las mayorías debe estar por encima de esas visiones particulares.

Desde que nos separamos de la Gran Colombia, el Ecuador ha tenido 19 Constituciones, vamos a la vigésima, ¿ésta sería la definitiva para implantar un nuevo orden social político económico administrativo, en el país?
Yo pienso que no. Las sociedades son cambiantes, aspiraríamos que el texto constitucional, en su parte fundamental, se lo mantenga, pero siempre habrá que ir haciendo ajustes, por eso nosotros hemos eliminado esa disposición que bloqueaba las reformas constitucionales porque en el fondo, lejos de ayudar, perjudicó.

¿A La Constitución de 1998 le hizo daño el denominado “Candado Constitucional”?
La Constitución de 1998, que aspiraba ser una Carta Magna de mucha permanencia en el tiempo, mas bien, terminó siendo de efímera permanencia, ¿por qué? porque trataron de mantenerla de manera impositiva, es decir, dijeron, ponemos un ‘candado’ para que no se toque la Constitución, eso no puede ser, ya que las sociedades son dinámicas y, repito, los ajustes hay que irlos haciendo, lo que nosotros pensamos es que debe haber una estructura fundamental de esa Constitución, donde simplemente y llanamente se vayan acoplando texto a realidades, tratando de que las instituciones si necesitan ser remozadas sean remozadas, pero no más que eso.

¿Entonces, cuáles serían los objetivos de esta nueva Constitución?
Lo que aspiramos es que la estructura del texto constitucional, permita lo que nosotros queremos, un país unido por objetivos, una estabilidad democrática, una seguridad jurídica e insisto, una democracia que sea eminentemente participativa.

En la redacción de la Nueva Constitución, nacida al calor ideológico de la Academia ecuatoriana, ¿qué pudieron rescatar de las Constituciones de 1906 y 1945?
Bueno, creo que la de 1906 tiene algo que es importantísimo, pues es una Constitución donde se ponen como parte esencial los derechos humanos, las garantías fundamentales, donde se estructura una división política administrativa (a la época) buena, donde encontramos una especial dedicación por el tema educativo, aquí se consagra el laicismo, el que tengamos una visión de poderes claramente establecidas que, yo creo eso se lo recoge en esta constitución y se lo va aclopando a las actuales circunstancias.

¿Cómo concibe la división de los poderes del Estado, este nuevo texto constitucional?
En este rato, nosotros ya no estamos hablando de tres funciones; la Ejecutiva, Legislativa y Judicial (las clásicas), aumentamos dos funciones más, la de Control y Electoral, como una función importante dentro de un Estado, ese es un poco el pensamiento de la Comisión, en la parte orgánica, así se la estructura.

¿Cuáles fueron las mayores dificultades que usted encontró para introducir, constitucionalmente, él tema de las autonomías, considerado un triunfo de su inquebrantable idealismo autonómico - manabita?
Es un tema que demanda una lucha permanente. La nuestra, es una buena propuesta, porque establece caminos claros para instaurar un régimen de autonomías, es más, pienso que en los 177 años de república se mantuvo un Estado unitario, y hoy día podemos ver una propuesta para tener un Estado de una administración, no solamente de descentralización administrativa, sino de descentralización política del poder. De tal manera que el poder comience a transferirse a las distintas provincias, o regiones del país.

Pero, ¿cómo hacer para entender si se forman regiones o provincias cuyos gobernadores sean elegidos por el gobierno de turno?
Esto es controvertido, porque si bien es cierto podemos proponer que se formen Regiones, pero al mismo tiempo, se propone, que los gobernadores podrán ser elegidos por el propio gobierno, o sea que ahí no hay descentralización política, el no darle capacidad a los gobiernos provinciales o regionales para que puedan expedir cierto tipo de leyes, en fin yo pienso que la tesis planteada en el proyecto es muy buena, es efecto de una realidad ambiciosa.

¿Hubo discrepancias en torno al tema?
Claro que sí, porque hay quienes siguen pensando en tener un Estado centralista, pero nosotros hemos hecho una propuesta que rompe con el Estado unitario y centralista para establecer un régimen de autonomías, esa es la tesis.

Toda vez que los ecuatorianos fuimos a las urnas a elegir a 130 asambleístas y triunfó el partido de gobierno, ¿quiere decir esto que el pueblo inclinó la balanza hacia el socialismo del Siglo XXI?
Lo que el país busca es construir un nuevo modelo de sociedad. Un sistema que ya no puede ser ni un liberalismo clásico del Estado que simple y llanamente se limitó a observar, es decir, dejar hacer y dejar pasar, ni un régimen absolutista, donde el Estado se convierte en el dueño monopólico del país, eso está muy lejos de la democracia, y el país piensa un Estado democrático.

Por tanto, yo me quedo con el liberalismo radical de Alfaro que es una expresión contemporánea del socialismo democrático.

Creo que esa socialdemocracia es la tesis que mejor se adaptaría a la forma de ser nuestra, nosotros somos amigos de vivir en un país de régimen democrático, de libertad, y ojalá el país nunca llegue a tener regímenes autoritarios, eso es terriblemente nefasto, el abuso, el atropello es lo peor que podemos esperar, se pueden tener discrepancias, confrontaciones, es legítimo; pero llegar a niveles de autoritarismo es peligroso y el Ecuador tiene que evitarlo.

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