El Autonomista.com

Agosto 10, 2007

Luto literario, los libros ya

Clasificado bajo: Opinión, Edición 223 — El Autonomista @ 6:05 am


POR Alejandro Rodríguez S.

Primero fue en Manta. Hace tres años podíamos contar con dos librerías, “la Científica” y “Sagitario”. La una en el edificio Alarcón y la otra en el Paseo Shopping.

Por lo menos a ojear los libros íbamos, los leíamos, nos dejábamos convencer y ahorrábamos para comprarlos y otros sí lo podían comprar de contado. Ya pasaron los años y la científica se fue, no pude comprar el libro que esperaba comprar para esa época y luego sin decir adiós el año pasado se fue sagitario.
Ahora me entero que Portoviejo perdió también su última librería, ¡que ya Manabí se queda sin librerías! ¡¿Qué está pasando aquí?! ¿Será otra artimaña del centralismo para que Manabí se quede desabastecido de la cultura y la información así como nos tienen privados de buenas carreteras y otros servicios vitales para los de nuestra provincia? Creo que todo sería más fácil de ser así porque por lo menos podríamos sublevarnos aunque sea por un par de semanas, pero no, el problema nace desde nosotros y ni nos preocupa. Y me incluyo para no ubicarme en una posición acusante.

El problema es que los manabitas debemos darnos cuenta que la manera de salir del hueco donde estamos sumidos, es instruyéndonos. De qué nos valdría atacar el palacio de gobierno, machar por las calles, paralizar todas las actividades, armar anarquía por todo el país si no tenemos una idea clara de por qué luchamos.

El manabita debe desempolvarse ya, debe sacudirse de la monotonía y ver que no estamos ya en época de sobrevivir de lo que la tierra nos dé, debemos darnos cuenta que es el año 2007 y Manabí está retrasado treinta años en el pasado con respecto a la economía y las condiciones de vida de sus habitantes. Cómo puede ser posible que en pleno siglo 21 exista gente analfabeta que viva en los páramos sin saber más de lo que sus ancestros vienen haciendo. Ya deben saber que no estamos para seguir sin conocimientos, en la marginación, dependiendo de Quito y Guayaquil.

En Manabí nos quedamos sin librerías, nos quedamos sin libros, sin material de aprendizaje, sin medios de escape hacia las fantasías, sin soportes para la mesa que cojea, lo único que nos convierte en seres razonables e inteligentes.

Deje un Comentario