El Autonomista.com

Mayo 1, 2008

Los puentes, actores urbanos en nuestras ciudades

Clasificado bajo: Opinión, Edición 237 — El Autonomista @ 12:05 am


Por Paúl Intriago Solórzano
paul_inso@hotmail.com
Arquitectura ULEAM

Hola amigos lectores, quisiera comenzar agradeciendo a todas las llamadas y comentarios vía e-mail y telefónica de opiniones, sugerencias, y felicitaciones, referidas al artículo de la semana pasada con el tema, “Los puentes en la ciudad actual”, el cual al parecer exige una segunda parte, más concretamente referida a nuestra sociedad, desde el punto de vista, cultural, político y técnico.

Es importante, recordar que un puente, sea cual fuere su clasificación, genera varias funciones como: permitir el paso vehicular y peatonal de un extremo a otro, su diseño arquitectónico convierte al mismo en un atractivo urbano, que aporta con el ornato de la ciudad considerablemente, según su diseño estructural para resistir grandes esfuerzos al rodaje, sirve para circular toda clase de vehículos permitiendo más opciones para transportar carga pesada.
La pregunta es… ¿están nuestros gobiernos considerando la importancia de los puentes en las ciudades?, ¿por qué será que no encontramos más que unos pocos que resistan toda tempestad e inclemencias climáticas? Bueno la respuesta no la diré, pero sí traeré a colación algunas reflexiones que ayudarán a encontrarla.

En la ciudad de Portoviejo por ejemplo, se hallan varios puentes de los cuales el que recuerdo es el más antiguo, llamado “Velasco Ibarra” el mismo que ha resistido numerosas inundaciones sin que se destruya, además de convertirse en varias ocasiones en represa, soportando grandes esfuerzos laterales, su construcción sin duda fue hecha con mucha responsabilidad técnica, una gran obra sólo de ingeniería ya que se ha obviado el campo arquitectónico.
Existe además el denominado puente “Rojo” de estructura metálica nuevamente sólo se ha provisto de elementos rígidos en su diseño y lo peculiar de este pasadero es que en tiempos de invierno queda inutilizado ya que para llegar a su cota de elevación, en los extremos del mismo, sus accesos tienen forma parabólica, y al crecer el río Portoviejo, rodea al puente, convirtiéndose en una completa isla.

En la vía Canuto–Chone a la altura de la bien llamada “Curva de la muerte” se encontraba un puente ya desde hace varios años atrás en pésimas condiciones, pero a raíz del último invierno, se ha convertido en casi la cuerda floja de los circos, ya que atravesarlo implica ser muy atrevido y temerario, arriesgando la vida en todo momento.

Podría seguir citando muchos otros, pero la verdad espero coincidir con ustedes amigos lectores, que el puente que más genera controversia en nuestra provincia de Manabí, es el que estaría ubicado entre los cantones Sucre-San Vicente de 2.800 metros de longitud por 12 de ancho. Su posición es estratégica, porque forma parte de la vía marginal del Pacífico que une a Colombia con Perú y cabe decir que su mantenimiento y funcionamiento estará a cargo de ambos cantones ya que este proyecto implica una mancomunidad, de paso es menester sin tratar de ser un vaticinador, decir que si no se tienen las precauciones adecuadas, el mismo definitivamente podría fracasar, debido a la gran cantidad de sedimento que se encuentra bajo esas aguas.

Esperamos que todo este proyecto de gran magnitud no se convierta como en gobiernos anteriores en la tarima de una publicidad política, sino que sea el merecido homenaje a tan valiosos cantones, de los cuales se disfruta de su turismo y que ha sufrido muchos descuidos.
Los puentes deben ser totalmente accesibles, aportando seguridad tanto para el vehículo como peatón, diferenciándolos ambos por medio de niveles y protección de barandas. Cabe decir que muchos accidentes han ocurrido por no tomar en cuenta las debidas medidas de seguridad.
Terminaré este artículo invitando nuevamente a las autoridades pertinentes especialmente al Ministro de Transporte y Obras Públicas, que hagan una estricta auditaría, para constatar los puentes en malas condiciones y donde aún no existe en pleno siglo XXI algo escasamente decente para cruzar algún río sin arriesgar la vida. También animo a los alcaldes para que aporten con más ideas, que enriquezcan el repertorio urbano, en donde los puentes no terminen siendo una simple prótesis de la vía.

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