Lo que falta…

POR Juan Ramón Cevallos Viteri
Todos los días, a cada momento una queja, una denuncia por negligencia, por actos de corrupción de un funcionario, de una autoridad o de un empleado en el desempeño de sus funciones, y lo grave, es que de allí no pasa, por temor, amenaza o quemeimportismo del perjudicado o agraviado, y en no pocos casos por intervención de intermediarios, llámese tramitador o profesional que vive aprovechándose de la corrupción para subsistir, razón por lo que aquellos actos aumentan porque el silencio y la impunidad no dan paso a la sanción, al imperio de la justicia, al eficiente servicio y atención al usuario.
En medio de este laberinto de la corrupción, a veces, aparecen personas que mantienen la altivez y el pundonor para hacer respetar los derechos con el reclamo justo y la denuncia oportuna, y ahí llama la atención su presencia porque pareciese que en la sociedad se estuviese perdiendo la moral de las nuevas generaciones que van a tener que ejercer el derecho a la legítima defensa ante la agresiva invasión de los corruptos.
En el ámbito social, no es menos lamentable la corrupción de quienes tienen la grave responsabilidad de atender servicios como en los hospitales, en el Instituto de Seguridad Social en donde el dolor, la angustia y la desesperación del doliente se hace negocio. En el IESS se desaparecen los medicamentos y no se sanciona a nadie. Se realizan auditorías y se esconden los informes y sigue el reinado de los corruptos porque la corrupción viene desde el abominable centralismo que si ahora con el gobierno de Rafael Correa no se corrige y sanciona, tendremos días difíciles porque llegará la reacción del pueblo y aplicará la justicia callejera y luego se lamentarán por el aparecimiento de los grupos insurgentes y justicieros, guerrillas y organizaciones paramilitares; y entonces dirán el peor gobierno civil será preferido a la mejor dictadura militar cuando está a la vista que son aquellos los que han corrompido a la democracia aprovechándose de la libertad democrática para cometer toda clase de engaño, burla a los derechos humanos, y cuando el pueblo reacciona y se le va la mano, no queda sino una abierta dictadura ya que hemos estado viviendo una dictadura solapada.
En este escenario surgen personajes con una estructura espiritual, mental con personalidad y capacidad como Dora Isabel Miranda Zambrano que sus 96 años de vida mantiene en alto la rebeldía de la mujer manabita para los reclamos de los derechos en general y en especial los del género. Su trayectoria de vida ciudadana es fecunda al servicio de la comunidad, liderando movimientos en pos del progreso y bienestar de la colectividad. Como profesora dejó los mejores años de su vida en la formación de los niños y jóvenes.
Doña Isabel dejó una estela de acciones que son ejemplos para las futuras generaciones. Conciente de sus acciones nadie la atemoriza ni detiene su decisión para liderar una protesta y alcanzar los objetivos propuestos, pese a su avanzada edad no descansa. Lee, escribe y está al tanto de las necesidades de su provincia y se mantiene con mujeres como la Lcda. Mery Zamora García, Lcda. Isabel Gómez Mendoza, Lcda. María Angelina Sacoto Guillem en primera línea de lucha por el cambio, por llevar adelante un nuevo proyecto político que termine con las caducas estructuras que nos rigen.
Doña Dora Isabel Miranda Zambrano como educadora cumplió su misión. Como jubilada, a su edad provecta ha liderado movimientos reivindicatorias para mejorar el bienestar de la sociedad como se la recuerda cuando puso candado al Dispensario del Seguro protestando porque se lo tenía abandonado y como ella lo manifestó, “estaba lleno de montes, culebras y murciélagos”, y ahora por su acción sus compañeros y compatriotas gozan de sus servicios.
Doña Dora Isabel sabe que no siempre el triunfo corona la lucha y que en su mente y espíritu impera la fuerza de voluntad para triunfar porque siempre encuentra un modo para seguir adelante sin mirar atrás, dejando el ejemplo de sus compañeros y a las generaciones que vienen, por tanto, Doña Dora Isabel Miranda Zambrano por sus acciones y sus obras se ha ganado un espacio en las páginas de la historia. ¡He allí lo que falta en Manabí!




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