La “güica” de los políticos

POR Juan Ramón Cevallos Viteri
A medida que pasan los días, luego de la elección del Presidente de la República, Eco. Rafael Correa Delgado, la “güica de los políticos de siempre aumentó y desesperados acuden a todos los recursos para crear confusión y presentar trabas, legales o ilegales para no dar paso al cambio que el presidente Correa comenzó cumpliendo desde que dictó los primeros decretos luego de su posesión.
La actitud de la partidocracia y su entorno es de provocación y sus efectos en la percepción del pueblo se están sintiendo, y éste de seguir unido, reaccionará ejerciendo sus derechos en el combate entre la corrupción.
La bancocracia y la partidocracia han entendido que sus privilegios y abusos de poder comenzaron a perder espacio por la reacción del pueblo que se viene, cuyo objetivo principal, es el Congreso, donde se han parapetado líderes de viejo cuño y los aprovechadores de siempre que piensan que el joven gobernante va a ceder a sus presiones, pero se han encontrado con un equipo de gobierno preparado y resuelto a vencer la corrupción para llevar adelante los cambios que demanda el pueblo ecuatoriano poniendo en jaque a los líderes de pacotilla y explotadores de las necesidades populares, acostumbrados a engañar, ofreciendo el oro y el moro para solucionar los problemas económicos, sociales, culturales, pero llegado el momento con unas “obritas” de medio pelo tratan de mantener quieto y en silencio al pueblo que esta vez, se hadado cuenta que los recursos de los dinosaurios no cuentan, y que sus graznidos leguleyescos son los estertores de su muerte.
La verdad y la razón no admiten fuerza. Si todos estamos de acuerdo, no pueden ser pretextos los formulismos legalistas estando de por medio razones de fondo que demandan acción para iniciar el cambio. Es necio seguir pensando que al pueblo se lo puede mangonear todo el tiempo sin tomar en cuenta que cuando hay soluciones inmediatas y radicales con fines superiores para la comunidad, hay que dejar de lado los legalismos que entraban los procesos de cambio.
El régimen democrático no ha sido ni será un régimen químicamente puro, por tanto, cuando están en la mira los altísimos intereses de la patria y del hombre, todo legalismo aparta la realidad y los objetivos del cambio.
La dimensión profunda de las circunstancias que vive el pueblo ecuatoriano es de liberación, transformación de la sociedad y del hombre para que se lo libere de las garras de la partidocracia corrupta que, mientras fingen defender la democracia, a lo interior del partido ejercen la dictadura para seguir usufructuando y burlando los derechos y por nuestras libertades, y hoy lo hacemos frente a los retos del tercer milenio para que la sociedad escriba la nueva historia bajo la acción política bien entendida y mejor practicada para que la soberanía no sea pisoteada y se mantenga una solidaria cooperación entre los gobiernos de los diferentes estados, teniendo presente que los problemas que tenemos en estos momentos, son creados por los malos ecuatorianos, razón por la que consideramos que el primer problemas que hay que abordar, es el problema-hombre para que cambie su mentalidad que malos gobernantes y falsos líderes han contribuido a desorientar, limitando la acción y derechos, convirtiéndolos en seres monopolizados sin sentimientos de patria, civismo y solidaridad humana. Contra esto tiene que ser la reacción y la liberación del gobierno actual por el que votó el pueblo ecuatoriano en las últimas elecciones presidenciales.




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