La educación reflexivo-crítica es imperativa de la época

POR Lenin Manuel Moreira Moreira
Definitivamente el nuevo gobierno, encarnado en el Presidente Rafael Correa, más allá de sus características personales fue resultado de los errores de la anterior administración, pero sobre todo el rechazo de las nueve décimas partes de la población ecuatoriana a los político-partidistas casi en su totalidad y en particular con las excepciones de rigor a los diputados.
La tradicional pugna entre casi todos los partidos políticos representados en el Congreso y el Ejecutivo, se ha convertido en un capítulo especial de este país cuyos habitantes observan con rechazo la compulsión de los ex congresistas de la llamada derecha en mantener la incertidumbre del proceso de cambio en el urdimbre de la telaraña jurídica ante la necesidad justa de un nuevo orden de cosas.
Los partidos políticos tradicionales cuyos líderes no supieron comulgar con los auténticos requerimientos de la sociedad civil e incluso de quienes creyeron en ellos, deben aceptar que ha llegado su hora de crepúsculo, de descenso por no decir ocaso, y dar paso a una nueva corriente que acepta y requiere la totalidad de los habitantes de este país.
Esa decadencia de valores, que fue la máscara sutil con que los demagogos enancados en los tres poderes del Estado, fueron evidenciados por las irregularidades cometidas por ellos y que el pueblo se cansó por que ha evolucionado en el concepto social de educación al estar superando la conciencia ingenua para dar paso a la conciencia crítica y las reconoció como ídolos de barro y les espetó que con la verdad no se juega.
Un hecho demostrado, hasta la saciedad, es que una auténtica educación, no sólo científica sino de valores, que haga comprender al ser humano en la real interpretación del vocablo política que dimensione el concepto de éste en el servir a la colectividad y no, equivocada o intencionadamente, servirse de ella, será un paso gigantesco en el principio filosófico que significa una educación liberadora.
La educación política no partidista en un imperativo que debe llamar a la reflexión al ministerio de Educación para incorporarla en los planes de estudio, impartida por profesores con concepción pluralista no Partidista, peor sectarios o consignas extremistas.
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