La carretera del terror
POR Karla Intriago Zambrano
Nadie puede dudar de nuestro pésimo sistema vial. El abandono en el que está sumido Manabí y sus cantones es innegable. No se puede tapar el sol con un dedo, así como tampoco se le puede hacer creer al pueblo que, por el simple hecho de ubicar letreros vistosos, es señal fehaciente de que en determinado lugar se está desarrollando con éxito una obra civil.
Más concretamente me refiero, estimados lectores a la vía Tosagua Rocafuerte, la cual se encuentra en condiciones deplorables cuya reconstrucción está a cargo de las compañías constructoras Equitesa y Herdoíza Crespo, y su valor es de 19 millones de dólares. Tienen la osadía de anunciar en letreros frases como las siguientes: “Maneje con cuidado, maquinarias y hombres trabajando”, “Peligro alto riesgo de accidentes”, Peligro - reduzca la velocidad (H. C)”, “Precaución - trabajos en la vía”, “Precaución hombres trabajando”, entre otros.
En primer lugar, desde Chone hasta Rocafuerte, debido al estado de la vía no se puede aumentar la velocidad, si alguien lo hace es porque es muy avezado, quiere destruir más rápido su vehículo o le gustan los deportes extremos, por tanto, ese letrero de “Reduzca la velocidad” está demás. Por otro lado, no se ve por ninguna parte ni hombres ni maquinaria trabajando, a no ser que sean hombres fantasmas que rememoren las mil y una leyendas y creencias que se han tejido a lo largo de los años sobre nuestras temidas vías. En toda la vía hay cerca de un centenar de letreros pequeños avisando “PELIGRO” “PELIGRO”, “PELIGRO”, lo que nos hace colegir que es la carretera MÁS PELIGROSA DEL PAÍS.
Cabe resaltar que estos trabajos que con tanta insistencia se promocionan en la mencionada vía ya debieron haberse culminado, pero, una vez más a nuestra provincia se le miente y se le incumple, y así el círculo vicioso continúa. En el 2002 el alcalde Nebot multó a la compañía Equitesa por no cumplir con sus obligaciones contractuales y luego de esto por supuesto terminaron la obra beneficiando al municipio porteño.
Ahora, me pregunto ¿cuándo se ha sabido que alguna autoridad manabita haya multado o sancionado por lo menos a una empresa que no cumplió con lo que estipulan los contratos?, ¿Quién responde por los seres humanos que han perdido la vida en accidentes que en muchas ocasiones son causados por nuestra desastrosa vialidad? Un letrero no es suficiente, claro que debe haber una adecuada señalización, sin embargo, los trabajos deben ser visibles y tangibles, no ‘flor de un día’, como ha sido el cuento de siempre, pues se observan maquinarias llevando material para un lado y para el otro, como haciéndonos creer qué sí están realizando una obra que valga la pena, cuando la realidad es otra. ¿Hasta cuándo señor Ministro de Obras Públicas? ¿Hasta cuándo señor Prefecto?
Son preguntas que se las hacen a diario los choferes manabitas y ecuatorianos que transitan por nuestras carreteras, son preguntas que se las formula el campesino manabita, aquel que tiene que entrar a sus recintos y comarcas tras 8 ó 12 horas a caballo o a lomo de bestia. Son simples interrogantes que sólo Dios sabe si tendrán respuesta.




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