Justicia Extrema

POR Alejandro Rodríguez Solórzano
alexandricto@hotmail.com

En la segunda parte de este relato espero ahondar más en el significado de lo que llamo “justicia extrema”, y sepan que aquí fue donde comenzó la idea de ésta. Más que palabras de terror, sangre, odio, espero la compresión de que esto esconde toda una trayectoria histórica sobre transiciones, ideas, cambios que nos han llevado hasta nuestro modo de vida actual, que considero pacíficamente hostil o sanguinariamente evolucionado.
Comienzo por el Japón feudal, y déjenme aclararles que es en entonces donde se pudo acuñar con exactitud el término justicia extrema. Tiempos de shogunato, el samurai servía al amo siguiendo los términos del bushido (senda del guerrero), el daimio recolectaba los impuestos y la clase campesina empobrecida era subyugada.
El samurai era una figura de poder, portaba dos espadas (aclaro que la espada japonesa tiene diez capas de acero y cuenta con un filo y precisión que cortaría en tajos perfectos el cuerpo humano en cuestión de segundos), sin embargo para el período de cerramiento del Japón al mundo (1600-1868d.c) el samurai había transformado su poder a tal punto que ya no vestía su simbólica armadura, cada vez pertenecía más a la corte imperial y se reinventó otra variante del guerrero samurai llamado los shinsen-gumi (especie de policía con sacos azules), hábiles con las armas, feroces como lobos contrarrestaban a los opositores del shogun. Estaban regados por todo japón los samurais sin amo, “ronin” y comenzaban a ser una plaga. Los clanes contrataban ninjas y ronins para llevar a cabo actos de espionaje y asesinato, a esto de destajar bajo sueldo se le llamaba Tenchu (Castigo divino).
De estos tiempos salió a relucir un personaje llamado Shouin Yoshida quien dijo que para cambiar a ese gobierno que volvía loca a la gente había que dejarse sumergir en esa locura y aprender a impartir la justicia divina, matar a quien se merece. Al final se llevaron a cabo las guerras boshin y el shogun fue derrocado dejando como saldo mucha sangre derramada.
Aparte de ajusticiar con la espada había una manera más pura de llevar el castigo divino. El Harakiri o sepuku era un ritual donde se exponía en juego el honor y la vida, y era controlado desde el shogunato. Al daimio o samurai que haya obrado en contra del gobierno o simplemente su muerte sería significativa para el bienestar del Japón, se le enviaba una carta que ordenaba preparar la ceremonia del harakiri en una semana en su gran mansión con invitados y familiares presentes, junto a la carta un cuchillo con elegantes tocados.
El día indicado la victima se sentaría en “seiza” en una sala hermosamente adornada ante todo el mundo, tomaría la daga y se la hundiría en la boca del estomago e iría abriéndose en forma diagonal hacia arriba hasta no soportar más el dolor, entonces su hijo o amigo de más confianza le cortaría la cabeza de un tajo con su katana (Espada) dejando un pequeño pedazo de carne que le impidiese a la cabeza rodar insultando al gremio. Era más bien cuestión de honor aplicarse semejante castigo, en este caso se le confiscaría una parte de sus bienes para el gobierno y el resto a sus familiares, de no aceptar el sepuku se le asesinaría igualmente y todos sus bienes serían retenidos para el gobierno insultando la honra de la familia que estaba muy por encima de la vida misma.
El harakiri también se practicaba como suicidio para evitar la vergüenza de la derrota en los samurais o la deshonra en cualquier persona, sin embargo no hay muchos registros específicos de ello, solo se entiende que fueron más numerosos. En la actualidad es raro encontrarse con estos casos.
En el mismo continente, en la actualidad la justicia extrema es llevada a otro nivel, menos poético y más aterrador, es el oriente medio, la tierra de la alfombra voladora y la lámpara mágica. Lugar de riquezas infinitas, regalos del poderoso Alá, que perdona, siente amor por todos y cada uno de los seres vivientes, y por sus hijos musulmanes.
En Irak, un niño de seis años muerto de hambre impulsado por la desesperación roba una pieza de pan y es atrapado por un oficial, lo toman y ante todos incluso su madre, en la calle lo ponen contra el suelo con el bracito derecho estirado mientras siente que algo muy malo le va a pasar, se lo toman fuertemente para que no lo retire (El pavor lo invade) y le pasan un camión con su pesada rueda encima del brazo mientras se escucha el crujir de los huesos partirse y se ve la expresión de horror y dolor de esa pobre criatura que queda para siempre lisiada, mientras su desconsolada madre observa impotente y bañada en lágrimas como mutilan a su querido hijo pequeño siguiendo las leyes de Alá.
Por otro lado los educan a los niños para morir por su Dios que les promete vivir en el Edén en la post muerte, ¡aceptar la muerte como un regalo!, ¡esa es su visión de justicia divina en pleno siglo 21! Y se convierten en los geno- suicidas que son. Esa gente depende de la suerte para seguir viviendo, es una total barbaridad.
Sólo espero que me entiendan en mi visión de lo que llamo justicia extrema, nada es inventado, son cosas reales, y no crean que soy un pregonero de la muerte o fanático sanguinario; sólo quiero que sepan de qué está hecho este mundo y esta humanidad que creemos es hermosa y todo es color rosa.




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