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January 15, 2009

INTERNACIONAL

Filed under: Edición 253 — El Autonomista @ 9:07 am

“Es el beso del adiós, perro”

Por Dax Toscano
Catedrático y profesor ecuatoriano

“Es el beso del adiós, perro” le grito Muntadhar al-Zeidi, periodista de 28 años de la cadena de televisión Al Bagdadia a W. Bush, al tiempo que le arrojaba unos zapatos en una rueda de prensa sostenida conjuntamente con el primer ministro iraquí Nuri al Maliki. Inmediatamente al-Zeide fue detenido por miembros de la seguridad de ese país y agentes del servicio secreto de los EE.UU. Tanto su familia como sus compañeros de trabajo han manifestado preocupación por lo que pueda ocurrirle. Muntadhar al-Zeidi podría enfrentar penas de dos años de prisión si se lo acusa por insultos a un jefe de Estado extranjero de visita en Irak o, señalan algunos abogados, de hasta quince años si se le inculpa por intento de homicidio a un jefe de Estado. Todo es posible bajo la presencia del odioso invasor norteamericano. Lo cierto es que la reacción de al-Zeidi no es más que la expresión de odio, desprecio y rechazo de un amplio sector del pueblo iraquí contra el ocupante que ha causado la muerte de millones de personas, la destrucción del país y el saqueo de sus recursos. Con valentía al-Zeidi le increpó a Bush: “Esto es por las viudas, los huérfanos y todos los muertos en Irak”.
Los medios, ansiosos del espectáculo, han puesto relevancia en el hecho del lanzamiento de los zapatos, pero no en su verdadero significado: el rechazo a la prepotencia imperialista hoy representada por la figura de un psicópata como W. Bush, nefasto personaje de la historia, despreciado no sólo por el pueblo iraquí, sino por los pueblos del mundo entero, incluidos las y los estadounidenses.
Dice Santiago Alba Rico que “la catástrofe es, sobre todo, el imperio del olvido”.
Esa es la tarea propuesta por y para muchos opinadores, políticos profesionales y periodistas relacionados, directa o indirectamente, con las empresas mediáticas. Su objetivo fundamental es lograr que las personas no recuerden, que no tengan memoria sobre su propia realidad, para lo cual utilizan cualquier mecanismo de manipulación. Para ello ponen de relieve las creencias por sobre el pensamiento, la aceptación pasiva de lo establecido por sobre la crítica, el cuestionamiento y la problematización. No les interesa, en definitiva, que las personas tengan las herramientas necesarias para comprender y transformar la realidad. Los procesos sociales no se estudiados en su totalidad, sino en forma fragmentada; claro está, cuando algo se los estudia.

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