IDEAS Y DESTINOS
Un Ecuador sin destino!

POR Marco Arteaga Calderón
artecal85@yahoo.com
O sea, un no saber a dónde ir, al no tener un camino por donde andar. Es que si alguien pretende analizar la situación del país sólo encontrará los absurdos límites de las sinrazones gubernamentales. Escarbar aquí u observar allá es nada menos que encontrarse en vivo frente a la neurosis del poder. ¿Cómo entender, por ejemplo, que un mandatario crea que la práctica del discurso administrativo de lo público sea el insulto, la procacidad, la patanada? ¿Cómo entender, igualmente, que quien fue determinado para dar luces a la sociedad y que, además, vociferó en la campaña eleccionaria sobre su capacidad para hacerlo no sabe qué hacer, y confunde la charlatanería y la bravuconada con los principios de la gobernabilidad? El socialismo del siglo XXI, del que se ufana el presidente Correa, no es más que un torpe reduccionismo de la ideología socialista utópica, con que mediando los decretos de emergencia cada trique traque, busca darle fundamento de realidad política.
Todo termina, sin embargo, en la alcahuetería de obligar a los estratos populares a subsistir en la triste dependencia de la mano extendida. No es otra cosa que la prostitución de contentarse con la insana condición del bono de dignidad aparente. ¿O es que los tontos útiles, convencidos, oportunistamente, que “la patria ya es de todos”, están ciegos ante la pobreza de más del 80% de la población ecuatoriana, que sufre la obligación de mantener sus hijos desnutridos, a través de una infamante canasta familiar? ¿Acaso ésta no duplica en su costo el sueldo básico en vigencia, ulcerando los intestinos vacíos de alimento, hasta hacerlos sangrar? ¿Y si a esto se suma el aventurerismo de las leyes, que a pedido de la presidencia tiene que, de inmediato, digerir, aunque con pujos, la asamblea que ilegitima así su accionar? Ni gobierno ni asamblea. Por un lado demagogia y no barata, porque ésta le cuesta al pueblo muy caro y por otro, ilusionismo con magos de tercera, que tratando de esconder los trucos muestran hasta las costuras.
El presidente Correa pidió disculpas en su informe al país, sobre el primer año de su estadía en Carondelet, por sus errores. ¿Alguien le creyó? Lo importante, sin embargo, reside en que saber administrar la cosa pública con planificación, organización y control, como mínimo, nada tiene que ver con creer que gobernar es ejecutar experimentaciones sociales, sin conceptualizaciones básicas ni conocimiento de comportamientos prácticos. Ninguna sociedad puede ser represada políticamente y utilizar sus pueblos y sus culturas como ratas de laboratorio, so pretexto de “transformar la vida”, La factura por los dolores de parto es imposible de marginar. Ideológicamente es un crimen de Estado. Una falta de respeto total a los derechos humanos y sociales. Pero como “errar es humano”, tal cual justifica la mediocridad sus actos, bienvenidas las disculpas por los errores…
¿Cómo puede, usted amigo lector, por ejemplo, aceptar gerenciar una industria si no tiene idea de su producción y los mercados, dirigir una orquesta sinfónica si no sabe de música, hacer carbón si no conoce la función del horno? ¿O el desastre que en cada empresa resulta queda enmendado pidiendo disculpas por los errores? ¿Y 13 millones de ecuatorianos sólo significan, en su bloqueo de desarrollo social, económico, cultural, tal cual ocurre ahora, con este gobierno que ha convertido a la patria en un eslogan publicitario, simples disculpas por los errores? ¿El sin destino del Ecuador ahora ya es de todos? Piénselo amigo lector, reflexione y tome posición…Y actúe.
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