El Autonomista.com

Julio 15, 2008

Ideales y Destinos

Clasificado bajo: Opinión, Edición 242 — El Autonomista @ 9:19 am

¿GUAYAQUIL YA ES DE TODOS?


Marco Arteaga Calderón | artecal85@yahoo.com

Por supuesto. Guayaquil siempre ha sido, es y será de todos… Pese a que por su estructura social y localización geográfica el individualismo comercial debería ser su único norte, la historia que la promueve significa en su andar sólo un abanico de aperturas. Para blancos y negros.

Mulatos, indios y cuarterones. Ricos, pobres, oportunistas, aventureros y hasta santos han gozado de la satisfacción de ser sus hijos. ¿Y cuántos que por adopción están, sin embargo, identificados en felicidad y por amor, generación tras generación, con el ritmo de la vida candente del puerto más acogedor de la América del Sur, tal cual lo dijera Humboldt? Si, Guayaquil es de todos! Pero tal cosa no es novedad. Excepto para los que, por inconciencia e ignorancia, atribulados por la neurosis del poder y su incapacidad para mantenerlo, gritan desaforadamente que ahora ya es de todos. Es que, pese a que ensalivan la boca con el vocablo patria, han olvidado acaso que cuando esta ciudad declaró su independencia lo hizo en el contexto libertario de ¡GUAYAQUIL POR LA PATRIA! ¿De dónde partieron las milicias que llegaron hasta la cima del Pichincha y exigieron la rendición hispánica? ¿Acaso no están, aquí, representadas, con miles y miles de familias, cada una de las provincias nacionales con sus valores y costumbres, aportando y recibiendo vida a través de sus descendientes?
La propaganda oficialista quiere hacer del país, imbuida de una retórica fascistoide, demagógica y populista, una caricatura de nación pintarrajeada con eslóganes de falsos simbolismos, músicas sensibleras infantiles, voces vacías de significado. Qué falta de creatividad de un régimen que, con mayoría de votación por engaño, no ha logrado más que bailar indecentemente en la tarima de la partidocracia tradicional, durante año y medio y proyectarse, torpemente, en un autismo de politiquería barata! ¿Es que no resulta más el cuento de que “la patria ya es de todos”, al ver que la miseria cada vez es más de todos, que el descontento cada vez está más en todos, que la inseguridad está atrapando cada vez más a todos, que la inflación (y en dólares) está golpeando cada vez más los bolsillos de todos, que la desocupación está desparramándose cada vez más sobre todos, que la migración está destruyendo cada vez más los hogares de todos? Y ahora, de repente, “Guayaquil ya es de todos”. Risas. Solo risas… ¿Qué pasa con estos genios del marketing amañado? ¿O es que perdieron el hilo del discurso, y no alcanzan a darse cuenta que está camino del agotamiento?
Para quienes, viviendo en Guayaquil, somos conscientes de que gran parte de nuestra vida se la debemos a esta ciudad, estamos, como siempre, listos a defenderla contra todo tipo de atropello.

Venga de donde venga… ¿Por qué el primer mandatario no puede serenarse y actuar, con tranquilidad y paciencia, frente a los múltiples problemas que aquejan el país, y en cambio permite que aflore, irrespetando su cargo, una permanente expresión política traumática, que solo dice y encierra un protagonismo caótico y absurdo? ¿Por qué, en este mismo contexto, quiere Correa convertir a Guayaquil en un ring de desdeñosos enfrentamientos, y justamente ahora en sus fiestas, so pretexto de que el puerto aun es alojamiento político del socialcristianismo? ¿Es que tal cual en la época del “ojo por ojo…”, en estos momentos del “socialismo del siglo XXI” tan gritado por el régimen, hay que arrasar el lugar donde fructificó una idea, y así liquidarla para siempre? Qué pobreza de espíritu! Qué lástima por el desarrollo nacional cada vez más retrasado!. Qué lástima por el pueblo ecuatoriano cada vez más pisoteado! Pero, es mejor una pausa. Leamos en voz alta, que nos escuchen todos, este criterio de José Ingenieros: “Enseñemos a perdonar; pero también a no ofender. Sería más eficiente.

Enseñémoslo con el ejemplo, no ofendiendo. Admitamos que la primera vez se ofende por ignorancia; pero creamos que la segunda suele ser por villanía. El mal no se corrige con la complacencia o la complicidad; es nocivo como los venenos y debe oponérsele antídotos eficaces: la reprobación y el desprecio”. ¡Qué lástima, de nuevo, por quienes sólo tienen capacidad para odiar…! De todas maneras, Guayaquil seguirá incansable, con los brazos abiertos para todos… ¡Por Guayaquil independiente y con plena conciencia de un Guayaquil por la Patria!.

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