El Autonomista.com

Noviembre 13, 2008

HISTORIA

Clasificado bajo: Historia, Edición 250 — El Autonomista @ 8:50 pm

Por Joselías Sánchez Ramos | joselias@gmail.com

Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí

NUESTRO DESAFÍO:

aprender a pensar científicamente


Salud amigos. Celebramos el vigésimo tercer aniversario de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí. La ULEAM es la visión extraordinaria de un manabita, Medardo Mora Solórzano, que hoy alienta los sueños de miles de jóvenes. Creo que es el momento de convertirlo en paradigma, un ejemplo a seguir para construir el futuro. América lo reconoce. Ecuador lo aplaude. Propongo que los manabitas lo asumamos como modelo de pensamiento y acción para ejercer los años por venir con los mismos o mejores propósitos.

El antecedente, una crisis
Uno de los logros de los mantenses en la década de los 60`s es su Extensión Universitaria de la Universidad Laica Vicente Rocafuerte. Para mediados de los años 70`s, el Dr. Alfonso Aguilar Ruilova, dispone el cierre de esta Extensión; la matrícula ha disminuido, los enemigos de la educación la desprestigian calificándola de “cartonera” y la prensa hace eco de estas toscas críticas. Las clases se dictan en el Colegio Manta y en la Escuela Abraham Lincoln.
Frente a esta crisis universitaria, el Dr. Mora es designado Presidente de la Unión de Profesores Universitarios de Manta. Se viaja a Guayaquil para conversar con los dueños de la matriz. La decisión de cerrarla era indeclinable. Frente a los argumentos mantenses, se escucha este planteamiento: “Sólo si usted, Dr. Mora, se hace cargo de la Extensión, autorizamos su continuación”. Acepta sin titubeos y se retorna a Manta.
Ya en su mente, el Dr. Mora diseña la necesidad de transformar dicha extensión y crear una nueva Universidad. Se comparte la idea con autoridades y gente pudiente del puerto. En el Colegio Manta se muestra el proyecto de la futura Universidad. Una y otra vez insiste. No lo apoyan aduciendo que una universidad pública significa intranquilidad y manifestaciones estudiantiles. Una excepción es don Ricardo Delgado Aray, Presidente de Diario El Mercurio, quien entrega, a un precio simbólico, los terrenos para la Universidad y la ciudadela de los profesores.
Para financiar la obra, el propio Dr. Mora compromete sus rentas y bienes personales. Nunca faltan las críticas “de propios y extraños” por el lugar en que se construyen las primeras edificaciones. Pero el soñador sigue haciendo realidad su visión de construir un monumento vivo a Eloy Alfaro, un faro de pensamiento académico que proyecte su acción libertaria más allá de su propia revolución liberal. Un centro de estudios superiores para los jóvenes que quieran volar más allá de las estrellas.
Concluida la dictadura militar se convocan a elecciones. Al Dr. Mora lo elegimos diputado. En ese gran escenario se propone consolidar su creación de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí. El 13 de noviembre de 1985, el Presidente Febres Cordero aprueba la Ley y entrega el Decreto en el Palacio Municipal. Invitado a visitar los predios universitarios, el Presidente de la República queda sorprendido por la majestuosidad del Paraninfo. La Comisión del CONUEP, opuesta al reconocimiento como universidad pública, también queda impresionada.
“Doctor Mora, le aprobamos la universidad para usted, la aprobamos como una universidad particular.” La respuesta, un NO rotundo. “No, nada para mí, todo para la juventud manabita.” Muchas universidades ecuatorianas e incluso la UTM se oponen a la creación de la Universidad de Manta. Paciente, preciso, con conocimiento, con inteligencia y efectividad, satisfaciendo todos los requisitos, la ULEAM es inscrita en el CONUEP y tiene derecho a recibir fondos del Estado para su funcionamiento.
Poco tiempo después, quienes se oponen a esta ULEAM, reconocen la capacidad y proyección del Dr. Mora. Lo convocan y con aclamación lo designan Presidente del CONUEP y lo vuelven a reelegir hasta que se pone en vigencia la nueva ley de educación superior y aparece el CONESUP.
El sueño del gestor y primer rector de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí es una realidad donde se educan aproximadamente 17.000 jóvenes, laboran cerca de un millar de trabajadores y más de 600 docentes. Una crisis, inteligentemente aprovechada, se convierte en un triunfo del conocimiento.

El Presente
Es conocido por todos. Es el pasado glorioso de nuestra Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí. No sólo convierte a Manta en una ciudad universitaria sino que convierte a Manabí en una provincia universitaria.
Con la ULEAM, la educación superior se expande a lo largo y ancho de Manabí. Primero en El Carmen, luego en Jipijapa, Chone, Bahía, Olmedo, Pedernales. Los jóvenes manabitas confluyen hacia dichos centros de educación universitarios. Somos montuvios y cholos con conocimientos superiores. Docentes que superan la cotidianidad para encontrar respuestas a sus divagaciones, a sus iniciativas, a sus investigaciones, a sus emprendimientos.
La UTM, que se libera de la jetattura delincuencial, pugna por recuperar su liderazgo que inició en 1950, la Escuela Politécnica Agropecuaria de Calceta, la Universidad del Sur, la Universidad San Gregorio de Portoviejo. Todas las universidades del país incluyen extensiones, cursos semipresenciales, a distancia y de postgrado, en fin, Manabí está en otro andarivel para superar el viejo liderazgo político de sentidos y sentimientos pero sin misión ni visión, sin diagnósticos adecuados ni planificación estratégica.
La ULEAM va más allá. Crea y construye su Centro de Postgrado. Está lista para la generación del pensamiento. De la formación de profesionales en el pregrado, ha comenzado a formar pensadores en el postgrado.
Junto a la perseverancia de los jóvenes universitarios está la belleza de sus compañeras, el compromiso de los líderes estudiantiles, el cósmico lenguaje de la cultura, el ejercicio social del conocimiento académico y el entusiasmo por ejercerlo.
La actividad pesquera tiene en la ULEAM a su mejor aliado para ratificar la calidad de sus productos de exportación o para compartir con los egresados de la Facultad Ciencias del Mar; Agropecuaria investiga la seguridad alimentaria y promueve una nueva gestión de comercialización; la salud pública sabe que cuenta con los egresados de Medicina, Enfermería y Odontología; Arquitectura e Ingeniería están al servicio de los cantones manabitas; la educación en todos sus niveles confía en los egresados de esta Universidad; la empresa puede acudir a economistas, ingenieros comerciales, secretarias, marketistas, publicistas, relacionistas, trabajadoras sociales, contadores, auditores, abogados que también inciden en el ejercicio de la justicia.
El nuevo destino de Manabí: el turismo, tiene asegurado el recurso humano; el comercio exterior tiene hombres y mujeres que discuten las nuevas tendencias del intercambio humano; un edificio inteligente para la Facultad Ciencias Informáticas y la Comunicación ha superado el viejo criterio de la formación mediática para insertarse en el fenómeno social de la información con sus efectos cognitivos.
Sus empleados han asumido la cultura del servicio como una identidad universitaria. Los estudiantes son capaces de salir a las calles para reclamar la atención de los poderes del Estado y para recrear a esa misma gente con su murga universitaria. Los docentes analizan, discuten y aplican el proceso del aprendizaje – enseñanza por semestres, competencias y créditos. Hoy mismo cumplen una especialización en formación profesional por competencias y gestión del conocimiento.
Por gestión del conocimiento entendamos al proceso interactivo de la educación superior que liga el conocimiento con las tecnologías de la información para producir nuevos conocimientos sustentados en nuestra realidad en permanente transformación. Este conocimiento de orden superior nos debe permitir discernir y usar información para ser, pensar, actuar y hacer correctamente.

El futuro
Está aquí. En cada estudiante, empleado y docente. Cada uno vive una responsabilidad presente que fortalecer nuestra visión universitaria.
El maestro francés Edgar Morín propuso estos 7 saberes básicos para atender las necesidades de la educación del futuro: 1) Una educación que cure la ceguera del conocimiento; 2) Una educación que garantice el conocimiento pertinente; 3) Enseñar la condición humana; 4) Enseñar la identidad terrena; 5) Enfrentar las incertidumbres; 6) Enseñar la comprensión; y, 7) La ética del género humano.
En la ULEAM, Medardo Mora Solórzano, es pasado, es presente, es futuro. Lo afirmo. Soy docente universitario desde 1986, pero convivo con su génesis desde los años 70’s, fortalezco su historia con mi accionar presente y asumo, de la mejor manera, mi condición de hombre universitario, para construir un futuro para la historia o una historia para el futuro de Latinoamérica, porque desde estas aulas saldrán los nuevos líderes del continente y con ellos, Manta celebra su centenario de cantonización como una ciudad de dimensiones cósmicas.

Deje un Comentario