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Marzo 12, 2008

HISTORIA

Clasificado bajo: Historia, Edición 234 — El Autonomista @ 7:30 pm

Portoviejo…

su historia

En 1534, Pedro de Alvarado llegó con su flota a Bahía. Allí prepararon la expedición para sus conquistas, cayendo sorpresivamente en la población de Jocay (Manta), tomó prisionero al cacique Lligua Tohallí, en este lugar encontró jarrones llenos de oro, plata, piedras preciosas y esmeraldas. Lo único que no pudo hallar fue a la Diosa Umiña. En esta región supo de las grandes riquezas que había en el Reino de Quitus. De Jocay regresó a Charapotó y a Caráquez.
El recorrido hacia el sur fue de Caráquez a Charapotó, Jipijapa, Paján y Daule. En Jipijapa encontró gran cantidad de oro y la calificaron como “el pueblo de oro”. De allí pasaron a Chonana y siguieron al oriente, descubrieron el río Daule y por él siguieron hasta Guayaquil. Esta expedición dejó asolada la provincia, por los robos y matanzas que hicieron. Alvarado decidió penetrar en la selva, para subir a la conquista del Reino de Quitus, pero antes de eso, en Paján, ordenó matar al cacique de Manta, Lligua Tohallí, a quien tenía prisionero. El 12 de marzo de 1535, Almagro ordenó a Francisco Pacheco fundar la ciudad de la Villa Nueva de San Gregorio de Portoviejo. El primordial objetivo era pacificar la provincia y tener un puerto seguro desde Manta, para proveerse de alimentos, agua, leña y transportar las riquezas quiteñas hacia España. La otra razón de haber fundado Portoviejo tuvo fines militares, en prevención de futuras incursiones de conquistadores europeos, y, sobre todo, para repeler las frecuentes y temibles invasiones de los piratas y bucaneros de mar. En 1541 fue incendiada la ciudad, por el levantamiento de las tribus Pichota y Ríochico. Con ayuda y protección del cacique Picoazá se fundó la ciudad seis leguas al interior. En 1598 una terrible peste asotó la comarca: de ellos quedaron con vida muy pocos españoles e indios, quienes huyeron a la selva, originando la comunidad de los Yungas Mangaches.
En marzo de 1624 se terminó la construcción de un camino desde Bahía hasta Quito; el viaje se lo hacía en 18 jornadas. En el año de 1638 la provincia de Manabí fue saqueada, y quemados sus caseríos por los piratas ingleses. En 1735, Portoviejo conformaba una de las 7 Tenencias del Corregimiento de Guayaquil, y se componía de seis parroquias: Montecristi, Charapotó, Picoazá, Jipijapa, Pichota y Manta. En esa época Manabí trabajaba para la agroexportación y la fabricación de barcos.

Montecristi Y Alfaro
La ciudad de Montecristi se extiende a las faldas del cerro de su propio nombre y se encuentra a cien metros, sobre el nivel del mar. Fue fundada en 1741 y en junio de 1824 fue elevada a la categoría de cabecera cantonal. En un tiempo Montecristi fue también capital de la provincia. En esta población, el 25 de junio de 1842 nació Eloy Alfaro, el caudillo que inició y consolidó la revolución liberal del Ecuador después de muchas batallas y derrotas. En Montecristi puede visitarse la casa de Alfaro y en el pueblo cercano de Jaramijó, en el sitio denominado Balsamaragua, pueden verse los restos del barco Alajuela en donde estuvo Alfaro en la batalla naval del 6 de diciembre de 1884. Para no caer en manos del enemigo Alfaro incendió su barco y se lanzó al mar. A más de su importancia histórica, Montecristi es el emporio de la artesanía manabita de la paja toquilla, el mimbre y el bejuco. La tradición del hombre de Montecristi no ha variado y en la región se conserva una histórica vocación artesanal.
Fundación De Portoviejo En virtud de una orden de Francisco Pizarro, Diego de Almagro ordenó al capitán Francisco Pacheco que fundara una ciudad en la región de los mantas. Con esta finalidad, Pacheco salió de la ciudad de Piura en 1535 y desembarcó en Picoazá que era una población aborigen situada en la desembocadura del río Portoviejo. Desde éste sitio avanzó dos leguas tierra adentro para fundar la población a nombre del emperador Carlos V de Alemania y I de España, con el nombre de Villa Nueva de San Gregorio de Portoviejo, en honra del Pontífice de la Iglesia cuya fiesta se celebra en ese día: 12 de marzo de 1535. En 1535 Portoviejo era una de las siete Tenencias del Corregimiento de Guayaquil y se componía de seis parroquias: Montecristi, Charapotó, Picoazá, Jipijapa, Pichota y Manta.

Portoviejo

Ciudad capital de la provincia de Manabí, situada en la ribera oriental del río Portoviejo, 140 km al NNO de Guayaquil, en una fértil región agrícola. Sus productos más importantes son las maderas preciosas, las industrias de la alimentación y textiles. Su población aproximada es de 167,000 habitantes.
Portoviejo está ubicado en el centro de la provincia, circundado por los cerros de Bálsamo y de Hojas. El primero separa las cuencas hidrográficas de Portoviejo y Chone, y está cubierto de ceibos y guayacán. El cerro de Hojas separa a Portoviejo de Montecristi. También forman parte de Portoviejo las montañas de Alajuela y San Plácido, así como el cerro de Jaboncillo, que están cubiertos por bosques secos y espinosos.
Portoviejo siempre ha sido considerado centro de manifestaciones políticas y culturales de la provincia de Manabí. La cabecera cantonal también es conocida como la ciudad de los Reales Tamarindos, ya que existió una época en que se plantaron y crecieron los más frondosos árboles de esta fruta.
Portoviejo fue asentamiento de las culturas Valdivia, Machalilla y Chorrera, desde el período Formativo, 3,500 años antes de Cristo y 500 después de Cristo.
En el período de Desarrollo Regional, 500 años antes de Cristo y 500 después de Cristo, se asentaron en este lugar las culturas Guangala, Bahía y Jama-Coaque.
La fundación, de lo que es Portoviejo, la hizo el capitán Francisco Pacheco, miembro del ejército de Diego de Almagro, el 12 de marzo de 1535.
La nueva ciudad, ubicada cerca de Charapotó, se llamó Villa Nueva de San Gregorio, en homenaje a Gregorio Magno, cuyo santo se celebraba ese día. Con la fundación se creó una plaza, en cuyo centro se levantaba una cruz de madera y sobre ella el acta de fundación. Dada su importancia, ese mismo año fue elevada a una de las siete tenencias del Corregimiento de Guayaquil, compuesta de seis parroquias: Montecristi, Charapotó, Pichota, Jipijapa, Picoazá y Manta.
Villa Nueva de San Gregorio fue una de las más importantes durante los primeros años de la conquista. Con ella los españoles establecieron un puerto seguro y abrigado, para dar protección y abastecer a todas las embarcaciones que viajaban desde y hacia Panamá. La fundación, que inicialmente se realizó muy cerca del mar, facilitó los movimientos para la conquista del Reino de Quito. En 1628, y buscando refugio para protegerse de ataques piratas, la ciudad fue trasladada de Charapotó al lugar que ocupa actualmente.
Fueron tres los personajes que se disputaron la fundación de Portoviejo: Pedro Puelles, Gonzalo de Olmos y Francisco Pacheco. El último es el reconocido oficialmente como el fundador de la ciudad de los Reales Tamarindos.
En noviembre de 1535, Gonzalo de Olmos llegó a Portoviejo y fundó la ciudad, a cuatro leguas de la creada por Pacheco, procurando ante todo encontrar las famosas minas de esmeraldas y otras riquezas de las que había oído hablar.
Pacheco estuvo en la región poco menos de dos años. En lo sucesivo hubo varias incursiones de piratas y se produjeron incendios que provocaron que la ciudad se moviera de un lugar a otro.
En 1540, Portoviejo envió una carta -la segunda- al Rey de España, quejándose por el abandono de la jurisdicción. Se pedía un alto a nuevas fundaciones de ciudades en la provincia, ya que Portoviejo contaba solamente con unos catorce vecinos, y esto, unido a la escasa mano de obra y tributos de los indios de encomienda, empobrecería notablemente a los pueblos.
En 1765 Portoviejo tenía la categoría de provincia, con una población de 5,200 habitantes. Debido a su condición de ciudad de fundación española gozó de privilegios; uno de ellos fue tener cabildo y ejercer el derecho de elegir alcaldes, que no dependían de los alcaldes de Guayaquil, según Horacio Hidrovo Peñaherrera, en su obra Postal Espiritual de Portoviejo.
El 18 de octubre de 1820, Portoviejo, en cabildo abierto, proclamó su independencia, adhiriéndose a la transformación política de Guayaquil, registrada el 9 de octubre de 1820.
Fue José Joaquín de Olmedo, primer gobernante civil del Ecuador, que envió una carta con la firma de su puño y letra, en la que se declaraba que Portoviejo había roto su yugo servil.
La importancia de Portoviejo estuvo presente desde los días de la conquista hispana. De Portoviejo salieron para Guayaquil, y luego para Quito, las fuerzas hispanoamericanas que llevaron el afán descubridor hasta el río Amazonas. Orellana miró con especial atención las perspectivas que ofrecía Portoviejo.
Durante la época de la colonia fue centro de operaciones de los conquistadores y posteriormente centro de movimientos emancipadores, logrando proclamar su independencia el 18 de octubre de 1820.
En los últimos años ha experimentado una transformación urbanística, que solo ocurre en ciudades en constante progreso.
Turísticamente tiene muchos atractivos: playas, monumentos, centros turísticos y espectáculos, que se constituyen en potenciales generadores del turismo.
La artesanía es también una manifestación popular de esta tierra. En Picoazá, por ejemplo, todavía se elaboran sombreros y hermosos muebles de madera; en Riochico siguen confeccionándose las hamacas de hilo y en los distintos hogares aún están presentes tradiciones manuales y culinarias, como la confección de manteles bordados y preparación de dulces y otras recetas. Esta ciudad siempre se ha destacado por su gente, pero también por su arquitectura, hay casas viejas, edificaciones modernas, parques y monumentos, iglesias, colegios, instituciones públicas y privadas y una variedad de elementos que componen el Portoviejo de ayer, hoy y mañana.
En Portoviejo se puede hacer turismo urbano cultural y rural costumbrista.
A 27 kilómetros de la cabecera cantonal se encuentra la playa de Crucita, lugar que se ha destacado por la idoneidad para la práctica de deportes de vuelo. Además de ser un escenario para este deporte, Crucita se constituye en un lugar histórico, empezando por el origen de su nombre: se dice que fue producto de los velorios a la Virgen María y la Santa Cruz, que se realizaban todos los años en el mes de mayo. Con la visita del Obispo Pedro Schumacher, quien colocó una cruz en el sitio donde está el templo, se afianzó el nombre de Crucita, dicen orgullosamente los habitantes que conocen la historia.
La potencialidad turística de Crucita se inicia en la década de los 90. Antes no trascendía más que como un balneario descuidado. Pero la inversión privada y los recursos que posee, impulsan su desarrollo.

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